Desde sus orígenes, la Iglesia ha tenido relación con el deporte. Deporte e Iglesia han estado tradicionalmente unidos y desde la institución siempre se ha animado y promovido la actividad física por todo lo positivo que conlleva para cuerpo y alma.
Pablo VI aseguraba que “sentimos una gran estima por la actividad deportiva, por la diversidad de aspectos humanos que ella manifiesta, promueve, pone en juego, premia y corona”. Como él, los demás Pontífices se han mostrado cercanos al mundo del deporte aunque destacando uno por encima de todos, el Beato Juan Pablo II.
No es de extrañar que desde la Iglesia se promueva la práctica del deporte. Hecho mismo que llega al corazón de la Iglesia Católica, la pequeña ciudad del Vaticano, que, pese a sus pequeñas dimensiones, ha albergado la práctica del deporte.
Tiro al plato, tenis, judo
Muy pocos conocen que en el Vaticano se practican varios deportes. El tenis ha sido uno de los deportes favoritos practicados en la Santa Sede y uno de los que mejores competiciones ha tenido. El futbol es el más practicado e incluso tienen una Clericus Cup. La práctica del judo tuvo años dorados en el Vaticano, al igual que el tiro al plato o el ciclismo.
¿Campeones y cardenales?
La práctica del tenis ha tenido muchos e importantes adeptos en el Vaticano. Su época dorada comenzó a mediados de los 70, cuando en 1977 se reestructuraron los campos de los jardines vaticanos. Un año después comenzó el ‘Torneo de la Amistad’, que fue muy disputado y cuyo vencedor fue ni más ni menos que Giovanni Battista Re, cardenal decano del Colegio Cardenalicio y que tuvo un papel principal en el Cónclave. Entonces apenas era un sacerdote que trabajaba en la Secretaría de Estado.
Su rival en la final fue otro italiano, el jesuita Roberto Tucci, director general de Radio Vaticana hasta 1985 y ahora también cardenal. Una final de nivel en la primera edición del torneo pues las dos mejores raquetas eran dos futuros cardenales.
En el partido por el tercer puesto el guardia suizo Peter Hasler consiguió finalmente imponerse al español Faustino Sainz Muñoz. El manchego pertenecía a la carrera diplomática y llegó a ser arzobispo tras ejercer como Nuncio en varios países, entre ellos Reino Unido. Falleció en octubre de 2012.
La etapa dorada del tenis
Tras el gran éxito de la primera edición, el dominio de los sacerdotes no pudo continuar y los vencedores en las siguientes ediciones fueron los empleados de la Administración de Patrimonio de la Santa Sede. El torneo se fue ampliando hasta el hecho de que podían participar los hijos de los empleados.
En 1985 se llegó al punto más alto con la organización del Open Vaticano, que contó con la presencia simbólica del doble ganador de Roland Garros y uno de los mejores tenistas italianos de la historia, Nicola Pietrangeli. A
ños después los torneos dejaron de celebrarse por falta de participantes pero en 2008 volvió a llevarse a cabo a iniciativa de los empleados de los Museos Vaticanos.
¿Judo en el Vaticano?
El judo es otros de los deportes legendarios practicados en el Vaticano. Aunque no han tenido competencias, sí que ha sido una de las modalidades con mayor éxito.
Pio Gaddi fue uno de los precursores del judo en Italia y consiguió para su país la primera medalla en un campeonato internacional, en los Europeos de París de 1952. Sin embargo, él afirma ser vaticano más que italiano pues nació, se crió y creció en los muros de la pequeña ciudad.
Nacido en el Vaticano, para enseñar en el Vaticano
Gaddi trabajó desde 1959 a 1993 en el archivo de la Gobernación del Vaticano aunque sus cometidos en la Santa Sede fueron mucho mayores. Al ser de casa y gracias a su amplio currículo deportivo pues es cinturón negro legendario y árbitro internacional en varios JJOO, fue el encargado de enseñar este arte marcial en el Vaticano.
Falleció en 2024, pero siempre dijo que tuvo “el honor” de haber sido la persona que enseñó defensa personal a los guardias suizos, cuerpo para el que preparó un programa especialmente diseñado. Más tarde entrenó también a la policía vaticana y a los guardias de los museos vaticanos. Por todo ello, fue distinguido por varios Papas, como Pio XII y Pablo VI y fue nombrado caballero de San Gregorio Magno del Estado de la Ciudad del Vaticano, en 1981.
Y, cómo no, el fútbol
El deporte más practicado en el Vaticano es el futbol. El primer partido de la llamada selección vaticana se produjo en 1973 y desde 2010 ya existe una Federación Vaticana de Futbol, reconocida por la UEFA. La selección está formada por miembros de la guardia suiza y de finanzas y por trabajadores del Vaticano.
Esta selección ha jugado varios partidos internacionales contra Monaco y Liechtenstein y ha llegado a tener como entrenador al prestigioso Giovanni Trappatoni, uno de los técnicos más laureados de Europa y devoto católico. De momento, los resultados han sido bastante discretos. Sin embargo, Michel Platini ya ha abierto la puerta para que el pequeño estado participe en la Eurocopa de 2016.
Bertone y su Clericus Cup
A un nivel más local existe la Clericus Cup, que atrae a numerosos medios de comunicación de todo el mundo. Es un torneo que atrae a los seminarios y universidades católicas que están en Roma y cuyo gran impulsor ha sido el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, un gran aficionado al fútbol.
Esta práctica deportiva en el Vaticano no hace otra cosa que poner de manifiesto la importancia que la Iglesia le da. De hecho, existe una oficina “Iglesia y Deporte”, que depende del Pontificio Consejo para los Laicos.
La Iglesia y el deporte
La Iglesia no puede ser ajena a los tiempos y sabe de la importancia que el deporte y los deportistas tienen en la sociedad de hoy. Los valores del cristiano son completamente compatibles con los del deporte: el esfuerzo, el sacrificio…y la Iglesia tiene mucho que decir en este asunto.
“La Iglesia está interesada en el deporte porque es un medio, o puede ser un medio para educar a los jóvenes y también una magnífica herramienta de descanso. El deporte lleva consigo valores positivos y por eso nos interesa promoverlo no sólo dentro del Vaticano sino por todo el mundo”, ha asegurado el padre Kevin Lixey, quien dejó la dirección de esta oficina pontificia en 2015.
Los Papas deportistas
Los Papas más recientes han sido conscientes de la importancie del deporte y han dedicado cientos de mensajes al deporte, independientemente de que algunos obispos de Roma hayan dedicasdo sus esfuerzos a las actividades deportivas.
Pio XI escaló el Mont Blanc mientras que Pio XII era conocido como el Papa del deporte. Leon XIII definió el deporte como “un medio de comunicación de masas” y Benedicto XVI dijo que “el deporte enseña disciplina y rigor y da la posibilidad de vencer y recibir libertad”.
Juan Pablo II dedicó más de 120 mensajes al deportes y fue creador del Dicasterio de la Iglesia y Deporte.
Otro detalle curioso son los apodos deportivos dados a algunos Papas: León XIII (el Papa nadador), Pío XII (el Papa deportista), Pío XI (el Papa montañero), Juan XXIII (el Papa olímpico, por acoger a los atletas en los Juegos Olímpicos de Roma 1960), Juan Pablo I (el Papa ciclista), Juan Pablo II (el Papa polideportivo) y Francisco (el Papa hincha, por ser socio del club San Lorenzo de Almagro en Argentina).
Concilio Vaticano II
En medio de todo ello, se encuentra la referencia crucial del Concilio Vaticano II, apelando a las tareas más urgentes de los cristianos en relación con la cultura: “El tiempo libre debe emplearse bien, para el descanso del espíritu y la salud del alma y del cuerpo, (…) también con ejercicios y manifestaciones deportivas, que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas”.
En 1984 se llevó a cabo el primer Jubileo del Deporte (12 de abril), acontecimiento que se repitió el 29 de octubre de 2000 (en el mismo contexto jubilar), en un encuentro del Santo Padre con deportistas en el Estadio Olímpico de Roma.
Apelando a las palabras de Francisco, existe una relación intrínseca entre deporte y santidad, pues
“del mismo modo que nadie nace campeón, nadie nace santo. Es el camino del entrenamiento disciplinado a lo largo de la vida el que permite alcanzar esta meta”.

