El encarnizamiento médico (o terapéutico) en México, conocido también como obstinación o futilidad terapéutica, es la aplicación de tratamientos desproporcionados, dolorosos y sin beneficio real en pacientes con enfermedades irreversibles, prolongando artificialmente la agonía.
Los avances tecnológicos y científicos han permitido la prolongación de los años de vida del ser humano, disminuyendo significativamente la mortalidad por algunas enfermedades. Sin embargo, estos avances pueden ocasionar la sobrevida prolongada de pacientes en estados críticos, particularmente de pacientes oncológicos o geriátricos, lo que nos enfrenta a nuevos dilemas bioéticos, legales y morales.
El encarnizamiento u obstinación terapéutico es el inicio o continuación de actuaciones médicas sin otro fin más que el de prolongar la vida del paciente cuando este se enfrenta a una muerte irreversible. Insistir en prolongar a toda costa la vida humana podría ocasionar una distanasia: deceso difícil o angustioso (prolongación de la vida de un paciente incurable, alargando el sufrimiento), sin valorar la calidad de vida, alargando el sufrimiento del paciente y los familiares, dándoles falsas esperanzas. El término encarnizamiento terapéutico implica una intencionalidad o conciencia de que se trata de algo inmoral, lo que podría no corresponder a la realidad.
Los profesionales de la salud ven la muerte como un fracaso, con frustración e impotencia, lo que podría favorecer el obstinamiento terapéutico, en lugar de tomar medidas para no acelerar la llegada de la muerte ni prolongar la vida con medidas terapéuticas desproporcionadas para obtener un buen morir, intentando mitigar el malestar biopsicosocial tanto del paciente como de los familiares.
El término encarnizamiento terapéutico implica una intencionalidad o conciencia de que se trata de algo inmoral, lo que podría no corresponder a la realidad.
Otros factores que favorecen este comportamiento son insistencia o exigencia de los familiares a que se haga todo lo posible para alargar la vida, falta de comunicación o de conocimiento de los deseos del paciente, pacientes jóvenes, pacientes con enfermedades neoplásicas avanzadas, hospitalización en áreas de terapia intensiva y falta de equipos multidisciplinarios.
El patólogo e investigador mexicano Dr. Ruy Pérez Tamayo afirmó:
“Ante este dilema emerge la adecuación del esfuerzo terapéutico, la cual se define como ‘actuación terapéutica proactiva que incluye añadir, modificar, no iniciar o retirar tratamientos de acuerdo a los objetivos terapéuticos del momento evolutivo del paciente’”
con el fin de reorientar los esfuerzos para aplicar tratamientos y cuidados paliativos, buscando que el desarrollo de la patología se lleve a cabo de la forma más adecuada y humanizada posible, respetando la autonomía del paciente, sus creencias y sus deseos.
Aunque existen leyes como la Voluntad Anticipada, el fenómeno persiste por presiones familiares, falta de comunicación o temor legal, limitando el derecho a una muerte digna y cuidados paliativos.
Aspectos clave sobre el encarnizamiento terapéutico en México:
Definición y problema: Se incurre en él cuando se utilizan terapias que no curan, sino que simplemente prolongan la vida en condiciones penosas, constituyendo una “distanasia”.
Situación legal y ética: Aunque la eutanasia está prohibida en México (artículo 166 bis de la Ley Federal de Salud), la Ley de Voluntad Anticipada permite a los pacientes rechazar tratamientos que prolonguen su agonía, facilitando la ortotanasia (muerte digna y natural con cuidados paliativos).
Factores de riesgo: La insistencia de familiares para “hacer todo lo posible”, la falta de capacitación en cuidados paliativos y el ingreso a unidades de terapia intensiva son los principales causantes.
El personal médico: Los médicos pueden abstenerse de iniciar maniobras inútiles, incluso sin consentimiento escrito, si hay evidencia de irreversibilidad y se documenta adecuadamente.
Encuesta y posturas: En 2008, un estudio mostró que un 40% de médicos mexicanos estaba de acuerdo con que los médicos ayuden a morir a pacientes terminales que lo solicitan, evidenciando un debate continuo.
La Norma Oficial Mexicana NOM-011-SSA3-2014 busca regular el manejo integral del dolor y los cuidados paliativos para mitigar estas prácticas. La solución principal radica en el respeto a la autonomía del paciente, la educación médica y la comunicación clara con la familia.

