El jazz es considerado uno de los géneros más refinados de la música y el que cuenta con seguidores leales que, muchas veces, adoptan posturas puristas.
Este estilo fue evolucionando a lo largo de los años, lo que ha dado lugar al jazz fusión, a su conexión con el rock y la música melódica, así como a formas de expresión más comerciales y otras que son más de culto.
El jazz puede entenderse más como un lenguaje musical que como un género fijo. Teniendo en cuento esto, y aunque pueda ser debatible, el álbum Come Away with Me de Norah Jones se considera el disco más vendido en la historia del jazz.
Para los aficionados y puristas, el disco lanzado en 2002 no se alinea con las categorías del jazz y se considera más bien como un pop o rock suave. Sin embargo, presenta diversos elementos sonoros, rítmicos, compositivos y de instrumentación que lo vinculan con el jazz.
Este álbum, publicado por Blue Note, logró vender 27 millones de copias a nivel global y recibió 8 premios Grammy, incluyendo Mejor grabación, Mejor canción y Mejor álbum. El primer álbum de Jones también se destaca como uno de los discos no recopilatorios más vendidos del siglo XXI.
Come Away with Me tiene 14 canciones, entre las cuales se destacan “Turn Me On” -parte de la banda sonora de Realmente amor-, la canción que da título al álbum y “Don’t Know Why“, que sigue siendo el mayor éxito de la cantante.
Con el lanzamiento, la artista estadounidense se estableció en la escena musical de los años 2000 como una de las voces más distintivas y cautivadoras de la época.
A esta movida retro se sumarían Joss Stone -desde el blues- y Amy Winehouse -desde una fusión de jazz, R&B y reggae-.
En relación a los aspectos más clásicos del jazz, el álbum más vendido en la historia es Kind of Blue de Miles Davis, un verdadero ícono del género.
¿Quién es Norah Jones?
Norah Jones tenía 23 años cuando irrumpió en el mundo de la música con Come Away With Me. Tenía 23 años y de repente estaba en el centro de la escena: le llovieron Grammys, Billboards y vendió unos 27 millones de discos.
Era un notición: la hija de Ravi Shankar tenía una voz cautivante, era capaz de componer sus propias canciones, tocaba muy bien el piano y era hermosa. Era la Mesías que venía a renovar el jazz. El detalle es que ella nunca se sintió cómoda en ese lugar.
Por aquellos años se forjó la reputación de ser difícil de entrevistar, sobre todo porque odiaba responder preguntas vinculadas a su famosísimo -y bastante lejano- padre. Siempre alejada de los flashes y los eventos en general, sólo aparece públicamente cuando está obligada a promocionar un nuevo disco o gira.
Su segundo disco, Feels Like Home (2004), le sumó otros tres Grammy a los cinco que ya tenía. Esos dos álbumes caminaban por la cornisa que separa al jazz sofisticado y bien cantado -ese que ella incorporó en la infancia escuchando los discos de Billie Holiday de su madre, la productora de conciertos Sue Jones- de la música de ascensor.
Ese movimiento pendular entre el magnetismo y la insipidez continuó en Not Too Late (2007), The Fall (2009), Little Broken Hearts (2012) y Day Breaks (2016).
Jones siempre dice que no se considera parte de la escena del jazz. No importa que en sus comienzos, luego de formar parte del coro de una iglesia metodista y de recibirse en la Universidad de Texas con una especialización como pianista de jazz, se hubiera dedicado a tocar y cantar standards en restaurantes.

