¿Por qué leer transforma vidas desde la infancia?

La lectura es una de las herramientas más poderosas para acompañar el crecimiento de la infancia. No solo impulsa su aprendizaje en la escuela, sino que también fortalece el lenguaje, la imaginación, el pensamiento crítico y la capacidad de tomar decisiones. Leer es abrir una puerta a nuevas oportunidades que todas las infancias deberían tener.

Fomentar el hábito desde que son pequeños

Desde los primeros meses de vida, las niñas y los niños construyen su lenguaje a partir de lo que escuchan y lo que ven. Leer en voz alta, describir imágenes o imitar sonidos crea conexiones esenciales para el desarrollo.

Cuando un bebé escucha una historia o mira un libro junto a una persona adulta, su cerebro se enriquece pues aprende palabras nuevas, desarrolla concentración y fortalece el vínculo afectivo con papá, mamá u otras personas cuidadoras.

En la escuela, la lectura es un pilar fundamental

Comprender un texto permite aprender matemáticas, ciencias, historia y participar plenamente en la vida escolar. La lectura es una habilidad fundamental que, si no se consolida a tiempo, se vuelve más difícil avanzar en otros aprendizajes.

Aún hay desafíos, por ejemplo, muchos niños y niñas llegan a los 10 años sin poder leer y comprender un texto sencillo. Reforzar la lectura desde los primeros grados es clave para cerrar esta brecha.

La adolescencia: leer para crecer

En la adolescencia, la lectura ayuda a reflexionar, expresar ideas, cuestionar el mundo y construir identidad. También es una herramienta para tomar decisiones informadas y abrirse a nuevas oportunidades educativas y laborales.

Esta etapa es una ventana de oportunidad para fortalecer habilidades que acompañarán a las juventudes toda la vida.

Unicef impulsa la lectura en espacios que valoran el idioma y la cultura de cada comunidad. En comunidades indígenas, aprender a leer en su lengua materna mejora los aprendizajes y fortalece el orgullo cultural de cada niña y niño.

Ideas sencillas para fomentar la lectura

Te dejamos estas prácticas, accesibles y fáciles de incorporar en la rutina familiar:

  • Los y las bebés aprenden el lenguaje a partir de lo que los adultos les hablan y les leen. Háblales sobre los personajes, los objetos del libro o los sonidos que hacen los animales.
  • Enseña con el ejemplo. Si niñas y niños te ven leer, será más natural que quieran imitarte.
  • Lean por turnos. Una página tú, otra ellos. Les hace participar, escuchar y practicar.
  • Lean en voz alta todos los días, aunque sean pocos minutos.
  • Conversa con ellas y ellos sobre las historias, personajes y emociones.
  • Permite que niñas y niños elijan sus libros.
  • Crea un espacio o rutina de lectura en familia.