En México, la lucha contra el tabaquismo ha sido constante, pero una de cada siete personas fuma, cifra que se ha mantenido estable durante los últimos 15 años. Este estancamiento representa un reto que y oculta una realidad preocupante y profundamente desigual.
Un análisis interseccional reciente, basado en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, muestra los matices y que la epidemia de tabaco afecta más a algunas personas que a otras.
El dato más impactante del estudio revela que el uso de tabaco se concentra en un grupo específico: los hombres jóvenes (25 a 34 años), que viven en entornos urbanos y cuyo nivel socioeconómico es bajo.
En este grupo, 41.8% reportaron usar tabaco, una cifra que casi triplica el promedio nacional (17.5%) y casi duplica la prevalencia en el grupo de hombres en general (26.8%). Es preocupante que 4 de cada 10 hombres en estas condiciones usen tabaco; una estadística tan alta que implica que estas personas están viviendo el nivel de consumo que teníamos en el país en 1998.
En el caso de las mujeres, el panorama es distinto, pero igualmente revelador de las desigualdades en nuestro país. Aunque en general las mujeres fuman mucho menos que los hombres (9.1%), esto aumenta en un grupo en específico: las mujeres jóvenes (25 a 34 años) que viven en ciudades y tienen un nivel socioeconómico alto. En este grupo, 16.7% usan tabaco, una cifra que prácticamente duplicó la prevalencia general en mujeres. Esto confirma que la epidemia de tabaquismo afecta de manera distinta a hombres y mujeres.
Desenmascarar el atractivo
Para este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso como tema del Día Mundial Sin Tabaco 2026: “Desenmascarar el atractivo: contrarrestar la adicción a la nicotina y al tabaco.”
El objetivo de la campaña es visibilizar cómo la industria del tabaco y la nicotina continúa reinventando y reempaquetando sus productos para atraer a una nueva generación —en particular a niñas, niños y adolescentes— mientras elude medidas más estrictas de control del tabaco a nivel mundial.
A la luz de décadas de avances en la reducción del consumo de tabaco, las tácticas de la industria tabacalera siguen siendo implacables. Las empresas están promoviendo de manera agresiva productos de nicotina nuevos y emergentes como los cigarrillos electrónicos, las bolsas de nicotina y los dispositivos con nicotina sintética — frecuentemente presentados como “innovaciones” – con el objetivo de mantener la adicción y captar a nuevos consumidores. Estas estrategias amenazan con revertir los logros alcanzados en el control del tabaco y la salud pública.
Datos recientes y alarmantes revelan la magnitud de la crisis: al menos 40 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 13 y 15 años en todo el mundo declaran consumir actualmente al menos un producto de tabaco. De ellos, 20 millones fuman cigarrillos y 10 millones utilizan productos de tabaco sin humo (oral o nasal). Además, al menos 15 millones de adolescentes en ese mismo grupo etario ya usan cigarrillos electrónicos, y en los países con datos disponibles, las y los menores tienen, en promedio, nueve veces más probabilidades que las personas adultas de vapear.
“Las y los jóvenes están siendo blanco de estrategias deliberadas”, señaló Vinayak M. Prasad, jefe de la Unidad Libre de Tabaco de la OMS. “Se utilizan sabores, empaques llamativos y estrategias de marketing engañosas para presentar productos altamente adictivos y nocivos como si fueran modernos y atractivos. El resultado es un ciclo de adicción que amenaza con revertir años de avances en el control del tabaco.”
La campaña de 2026 tiene como objetivos:
- sensibilizar sobre las estrategias en evolución de la industria del tabaco y la nicotina, incluyendo el uso de nicotina sintética, sales de nicotina y compuestos análogos que aumentan el potencial adictivo bajo una apariencia de avance tecnológico;
- promover acciones regulatorias más contundentes para proteger a las y los jóvenes mediante la prohibición de sabores, publicidad y promoción (incluidas las plataformas digitales y redes sociales), así como la regulación del diseño de empaques y productos que incrementan su atractivo; y
- prevenir la adicción y reducir la demanda, dotando a la población —especialmente a jóvenes— de conocimientos y herramientas para resistir la manipulación de la industria y acceder a servicios de cesación basados en evidencia.
- Sobre la base del impulso generado por la campaña de 2025, el Día Mundial Sin Tabaco 2026 destaca el compromiso sostenido de la OMS de visibilizar las tácticas de la industria y promover políticas que protejan a las y los jóvenes, así como a las comunidades, frente a la adicción a la nicotina. La campaña hace un llamado a los gobiernos, socios y a la sociedad civil para fortalecer la regulación, cerrar brechas regulatorias y proteger a las futuras generaciones de los daños asociados al consumo de productos de tabaco y nicotina.
Cada 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco convoca a gobiernos, organizaciones de salud, sociedad civil y voces jóvenes en torno a una misión compartida: poner fin a la epidemia del tabaco y garantizar un futuro libre de tabaco- y nicotina- para las próximas generaciones.

