Siya Kolisi lo tenía todo preparado el 11 de noviembre de 2019: sacó pecho, puso sus manos en las caderas y se ubicó junto al trofeo del Mundial de rugby. El capitán de Sudáfrica irradiaba confianza.
“Rezo antes de cada lanzamiento de moneda, pero sabía exactamente lo que iba a hacer”, contó un año después.
Enfrente estaba Owen Farrel, capitán de Inglaterra, cuna del rugby. El inglés ganó el sorteo, pero titubeó al elegir lanzamiento o campo. “Owen no sabía qué elegir, ni si eran locales o visitantes; nosotros sí”, dijo Kolisi.
Sudáfrica arrasó por 32-12 y ganó su tercer Mundial, igualando el récord de Nueva Zelanda. Kolisi, primer capitán sudafricano negro, levantó el trofeo. Cuando nació en 1991, hijo de padres adolescentes, la población negra no podía jugar en el equipo nacional, reservado para blancos. Kolisi fue criado por su abuela, cuya muerte rompió su infancia hasta que en 2002 se unió al club de rugby local. El 28 de octubre de 2023, en Francia, Sudáfrica revalidó su título contra Nueva Zelanda. Aunque hay sudafricanos que aún ven en el rugby la supremacía blanca del apartheid, Kolisi volvió a hacer historia.
Unión de blancos, exclusión de negros
El primer partido de rugby en Sudáfrica se jugó en Ciudad del Cabo en 1862. Civiles contra militares, organizados por el reverendo británico George Ogilvie. Todos eran blancos, algunos británicos y otros afrikáners, los descendientes de europeos asentados desde el siglo XVIII. Trece años más tarde se creó el primer equipo profesional, el Hamilton Club, y en 1889 la federación. Las guerras entre afrikáners y británicos por el control del territorio entre 1880 y 1902 amenazaron el desarrollo del rugby, pero tras la victoria británica sirvió para unir a los blancos en el territorio. Cinco años después de la guerra, británicos y afrikáners jugaban juntos en el recién estrenado equipo nacional en un tour por el Reino Unido.
El rugby tiene una importancia sin precedentes en Sudáfrica. Ha moldeado la historia y la cultura del país, y los Springboks son un símbolo de orgullo y unidad nacional. Nelson Mandela reconoció el potencial del rugby para ayudar a reducir las divisiones entre sudafricanos blancos y negros y fomentar un orgullo nacional compartido. Este fue un momento trascendental en la historia deportiva y nacional del país, ya que Mandela inspiró a la nación a unirse antes de la Copa Mundial de Rugby de 1995, como se muestra en el documental del canal de YouTube de CBC News titulado “The Real Invictus: How Nelson Mandela united South Africa through sport” (Los verdaderos Invictus: Cómo Nelson Mandela unió a Sudáfrica a través del deporte).
Para algunos, sin embargo, la camiseta de los Springboks sigue siendo un símbolo del opresivo dominio de la minoría blanca en el país.
Historia del rugby en Sudáfrica
El sistema de apartheid en Sudáfrica surgió en 1948, tras el ascenso al poder del Partido Nacional Afrikáner, un partido político integrado principalmente por afrikáneres, descendientes de colonos holandeses, alemanes y franceses en Sudáfrica. El partido creía en la superioridad de la minoría blanca y buscaba establecer un gobierno que la favoreciera. Mediante este sistema, la minoría blanca controlaba todos los aspectos de la vida sudafricana: política, social y económicamente, institucionalizando así la segregación racial.
Según un artículo de Farrel Evans, este partido tenía una fuerte conexión con el equipo nacional de rugby. Durante sus primeros 90 años de existencia, el equipo se había caracterizado por incluir únicamente jugadores blancos. El partido consideraba el éxito del equipo como propio y, en ocasiones, lo utilizaba para impulsar a sus miembros a cargos políticos.
La gacela Springbok, mascota del equipo de rugby, había sido un símbolo del Partido Nacional del apartheid desde 1906. Los sudafricanos negros querían destruir este símbolo, pero Mandela buscó una estrategia conciliadora para permitir que los afrikáneres lo conservaran como un medio para unir a la nación.
El equipo debutó en la Copa del Mundo en 1995, cuando la recién democratizada Sudáfrica fue sede del torneo. La final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995 entre Sudáfrica y Nueva Zelanda fue un momento significativo en la historia de Sudáfrica, ya que simbolizó la unidad tras el fin del apartheid.
Veintiocho años después, Sudáfrica se erige como campeona mundial vigente, habiendo conquistado la Copa del Mundo en cuatro ocasiones, superando a los All Blacks en número de títulos en la historia. Este logro es particularmente destacable si se tiene en cuenta su exclusión de las dos primeras Copas del Mundo en 1987 y 1991 debido al sistema de apartheid del país. Las recientes victorias de los Springboks en las Copas del Mundo de 2019 y 2023 fueron lideradas por el inspirador Siya Kolisi , el primer hombre negro en capitanear la selección nacional. Esto representa otro hito significativo en la historia del rugby del país.
El rugby es el deporte más popular en Sudáfrica, con cerca de 10 millones de seguidores en una población de más de 60 millones. La popularidad de este deporte en Sudáfrica también se refleja en los más de 804.279 jugadores registrados en el país, la segunda cifra más alta a nivel mundial, después de Inglaterra.
Según un video de YouTube del canal Ruby Pod, el dominio de Sudáfrica en el rugby se puede atribuir a la excepcional infraestructura del país para este deporte, que incluye excelentes campos, instalaciones de entrenamiento y oportunidades.
El video también destacó que, a diferencia de otros países, el sistema de rugby escolar, universitario y de institutos de Sudáfrica se considera prácticamente profesional, sirviendo como principal plataforma para que los jóvenes jugadores destaquen. Por ejemplo, la Semana Craven, iniciada en 1964, ofrece a los estudiantes un entrenamiento de mayor nivel que el rugby escolar habitual, funcionando como cantera de talentos para los equipos provinciales. La competición se ha convertido en un lugar clave para los ojeadores que buscan a la próxima generación de estrellas del rugby.
La seriedad con la que Sudáfrica considera el rugby queda aún más patente en los numerosos canales especializados que cubren partidos de clubes, universidades y colegios, además de los partidos profesionales.
El rugby universitario también es fundamental, y cada universidad lo toma muy en serio, contando con su propia liga, equipo local, división por edades y academia. Sin embargo, el rugby sudafricano en todos los niveles, desde los campos de los colegios privados hasta las ligas profesionales, sigue estando dominado por jugadores blancos en un país donde más del 80 % de la población es negra . Esta disparidad racial continúa generando preocupación en cuanto a la inclusión.
Independientemente de la ventaja que los sudafricanos puedan tener en el terreno de juego, es evidente que el país siente una profunda pasión por el rugby. Este deporte se ha convertido en parte de su esencia a lo largo de la historia, forjando una cultura única. El éxito del país en el ámbito internacional, especialmente en los torneos de la Copa del Mundo, ha sido fundamental para unificar a la nación y fomentar el amor por este deporte.
La influencia de Mandela en el rugby de su país es inolvidable. Si bien no modificó el juego ni el símbolo de los Springboks, redefinió los significados asociados a ellos, transformando el rugby en una fuerza unificadora para toda Sudáfrica, tanto dentro como fuera del terreno de juego.

