La industria textil es una de las más contaminantes del planeta; de ella salen el 20% de las aguas residuales mundiales y del 10% de las emisiones totales de carbono.
La producción textil fue la tercera fuente mundial de degradación del agua y del uso del suelo en 2020
Fabricar una sola camiseta de algodón requiere 2,700 litros de agua dulce, la misma cantidad que bebe una persona en dos años y medio
Además, los tintes y productos de acabado químicos son responsables de aproximadamente el 20 % de la contaminación mundial de agua potable
Tan solo en la Unión Europea, las compras de textiles generaron en 2022 alrededor de 355 kg de emisiones de CO₂ por persona, lo que equivale a viajar 1,800 km en un coche estándar de gasolina
La moda rápida promueve un consumo excesivo que satura los vertederos de basura. Se estima que el 73% de las prendas producidas anualmente a nivel global termina incinerada o en basureros, lo que contamina el suelo y el aire
En Europa, el 87 % de la ropa usada sufre este destino, y de manera local, en Ciudad de México se desechan 3,700 millones de toneladas de residuos textiles al año
Únicamente el 1 % de la ropa usada se recicla en ropa nueva
El lavado de prendas acumula anualmente más de medio millón de toneladas de microplásticos en el fondo de los océanos
Específicamente la ropa deportiva
El impacto ambiental de la ropa deportiva y de actividades al aire libre (outdoor) está fuertemente ligado a su dependencia de materiales sintéticos derivados de combustibles fósiles (como el poliéster, nailon y elastano), utilizados por sus propiedades de durabilidad, elasticidad y resistencia a la humedad
El poliéster es la fibra sintética dominante en la ropa deportiva, representando el 57 % de la producción mundial de fibras en 2023
La producción de poliéster virgen (PET basado en fósiles) es altamente intensiva, generando 3.12 kg de emisiones de CO₂ equivalente por cada kilogramo producido
Teñir poliéster es considerablemente más intensivo en energía que teñir fibras naturales. Este proceso requiere temperaturas y niveles de presión mucho más altos para lograr la fijación del color
Todas las fibras sintéticas de la ropa deportiva desprenden microplásticos por la fricción de su uso y durante el lavado, sin importar si el plástico es virgen o reciclado
Una sola carga de lavadora de ropa de poliéster puede verter 700,000 fibras microplásticas que terminan llegando a la cadena alimentaria
Aunque la ropa deportiva se considera una buena fuente de PET de alta pureza para el reciclaje, el proceso es muy complejo.
El reciclaje mecánico degrada la calidad de la fibra con cada ciclo, mientras que el reciclaje químico (que permite recuperar el hilo con calidad original) es extremadamente intensivo en el uso de energía y aún enfrenta retos de escalabilidad.
Acciones de las marcas deportivas hacia la sostenibilidad
Según el análisis del sector, las marcas deportivas están implementando ciertas medidas para aumentar la sostenibilidad, aunque muchas de estas acciones son insuficientes o representan “falsas soluciones” frente al impacto real de su producción.
Algunas marcas han establecido objetivos concretos para que parte de su fabricación utilice fuentes de energía renovable
Una sola marca, lululemon, ha delineado una visión para alcanzar el 100 % de energía renovable en su cadena de suministro, aunque todavía no tiene un objetivo concreto
Para ayudar a descarbonizar la cadena de suministro, la mitad de las grandes marcas evaluadas (Adidas, lululemon, New Balance y Nike) informaron que ofrecen algún tipo de apoyo financiero o incentivo a sus proveedores para adoptar energías limpias
Empresas como Gap/Athleta, lululemon, Nike y PUMA han establecido compromisos para aumentar el reciclaje directo de ropa vieja en ropa nueva, un modelo verdaderamente circular
Todas las marcas de ropa deportiva evaluadas se han comprometido a aumentar el uso de poliéster reciclado. Sin embargo, esto es considerado una falsa solución porque la gran mayoría de este material proviene de botellas de plástico; cuando estas botellas se transforman en ropa, pierden la posibilidad de seguir reciclándose y están destinadas a terminar incineradas o en vertederos
A pesar de las promesas de sostenibilidad, el fenomenal crecimiento en ventas del sector ha provocado que las emisiones de carbono sigan subiendo
Marcas como lululemon, New Balance, ASICS y Adidas reportaron aumentos de dos dígitos en las emisiones de su manufactura. De hecho, las emisiones de fabricación de lululemon casi se han duplicado desde 2019.
Compañías como Under Armour, Columbia y Gap Inc. han mostrado muy poco progreso real en la eliminación gradual de los combustibles fósiles y carecen de transparencia sobre las acciones en sus cadenas de suministro.

