El acceso a los medicamentos, los medicamentos genéricos y la salud pública

La Organización Mundial de la Salud ha sostenido debates en torno de los medicamentos genéricos, centrando la atención en el acceso a los medicamentos, como uno de los asuntos más apremiantes en el campo de la salud pública.

De acuerdo con la OMS, la salud pública necesita innovación y tener acceso a productos médicos de buena calidad; ambas, apunta, son necesidades de larga data, pero, advierte, ante las necesidades recientes, los gobiernos han comenzado a examinar la eficiencia y la equidad de sus servicios de salud, extendiendo el análisis a los gastos farmacéuticos y a la asequibilidad de los productos médicos genéricos.

La crisis económica le asestó un golpe repentino al mundo. El dinero escasea y la salud pública, tanto en los distintos países como en el plano internacional, está pasando estrecheces, advierten los especialistas.

En la nueva era de austeridad económica, las iniciativas y organismos de salud, como el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, la Alianza GAVI y la propia OMS, “afrontamos graves déficit financieros”.

La primera década del siglo XXI, señala Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, trajo notables adelantos sanitarios, gracias en gran medida a la ampliación de la distribución de bienes, especialmente medicamentos y vacunas. Señala como ejemplo el descenso significativo en las defunciones de niños pequeños en todo el mundo “hasta alcanzar la cifra más baja en casi seis décadas”.

Nadie quiere que el impulso actual se desvanezca, advierte, pero es preciso responder si es posible mantener el terreno ganado ante la austeridad.

Los costos de la asistencia sanitaria, señala, están aumentando, así como las expectativas de la gente. “La ambición de los funcionarios de salud pública siguen el mismo camino y cada vez más gobiernos se proponen alcanzar la cobertura universal y ampliar la protección a los enfermos y los pobres.”

Las exigencias aumentan a medida que las enfermedades crónicas no transmisibles desplazan la carga de los grupos de población prósperos a los pobres y desatendidos.

Padecimientos como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, la diabetes sacarina y el cáncer representan hoy en día el 80% de la carga de morbilidad en los países de ingresos bajos y medianos. “Muchos de estos pacientes necesitarán un acceso prolongado, cuando no de por vida, a los medicamentos.”

¿Quién va a pagar la factura? ¿De qué manera esta tendencia afectará a la tentativa laudable de alcanzar la cobertura universal?, pregunta Adhanom Ghebreyesus.

El director de la OMS subraya la concentración de las enfermedades mencionadas entre los pobres, que ponen sobre la mesa la necesidad de “lograr que el tratamiento de las enfermedades crónicas sea más asequible”, y advierte que esos padecimientos “harán saltar la banca” de los sistemas de salud del mundo en desarrollo.

Hoy por hoy, indica, la salud pública se ve atrapada entre dos fuegos: por un lado, expectativas y ambiciones en aumento; y por otro lado, alza de las exigencias y los costos. “Y esto sucede precisamente en un momento en que los fondos ya no aumentan o incluso disminuyen.”

En el Informe sobre la salud en el mundo del 2024 se establecieron políticas y medidas prácticas para financiar los servicios de salud, haciendo un hincapié en avanzar hacia la cobertura universal. “Casi todos los países quieren emprender ese camino pero están preocupados por los costos”, reconoce la OMS.

El informe subraya algunas formas de mejorar la eficiencia en la prestación de la asistencia sanitaria.

En el documento se calcula que los países podrían ahorrarse alrededor de un 60% de sus gastos farmacéuticos si en lugar de medicamentos originales comprasen productos genéricos.

Un problema crónico, advierten, es la carencia de capacidad de compras y reglamentación en muchos países en desarrollo. En fecha más cercana, tanto la compra como la producción de productos genéricos de bajo precio se ha dificultado aun más por otra tendencia: la internacionalización de la protección de las patentes.

Antes de que la Organización Mundial del comercio pusiera sobre la mesa el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), los países estaban en libertad de no conceder patentes a los medicamentos. Los funcionarios de salud podían comprar medicamentos genéricos baratos sin tener que considerar la situación de la patente. Eso se acabó.

Hoy día, dice Tedros Adhanom, “los funcionarios de salud que aspiran a ejecutar eficientemente su presupuesto mediante la adquisición de productos genéricos de menor costo deben tener un buen conocimiento de la situación de las patentes”, lo que ha creado la necesidad imprescindible de contar con capacidad para gestionar y aplicar las normas sobre propiedad intelectual en el mundo en desarrollo.

Desde la perspectiva del funcionario de la OMS, es preciso que haya datos más transparentes y accesibles sobre las patentes para apoyar las decisiones sobre la libertad para operar.

La Estrategia mundial y plan de acción sobre salud pública, innovación y propiedad intelectual pide expresamente que haya acceso a bases de datos mundiales donde se concentre la información pública sobre la situación administrativa de las patentes relacionadas con la salud.

Las regiones de Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental de la OMS publicaron conjuntamente una guía en la que se explica paso a paso la forma de realizar búsquedas de patentes de medicamentos.

La finalidad de la guía es ayudar a los funcionarios de salud a navegar más fácilmente en un mar de información sobre las patentes que es complejo y plagado de escollos.

La lista modelo de patentes de medicamentos esenciales de la OMS, que empezó en 1977, ayuda a enfocar las prioridades del sector farmacéutico en su conjunto. Permiten impartir más calidad a la asistencia, mejorar la gestión de los medicamentos y usar con costoeficacia los recursos sanitarios.

El precio de los medicamentos ha sido una consideración importante para su inclusión en la lista, no así la situación de las patentes. Los pocos estudios acerca de la situación de las patentes de los medicamentos de la lista, realizados en 1991 y 2004, indicaron que entre 5% y 6% estaban protegidos de alguna manera por una patente.

De acuerdo con la OMS, mejorar el acceso a los medicamentos es una forma fundamental y factible de mejorar la equidad y distribuir más uniformemente los beneficios del progreso. Finalmente, de acuerdo con Tedros Adhanom, “un mundo con un gran desequilibrio en materia de salud no es estable ni seguro”.