En México, las mujeres ingieren menor cantidad de alcohol y reportan un periodo más corto de consumo crónico, porque inician el hábito a edad más elevada que los hombres, pero, en proporción, la cirrosis hepática tiene mayor mortalidad entre el género femenino.
La evidencia, proveniente de un estudio publicado en la Revista de Gastroenterología de México, representa un llamado a prestar mayor atención y generar acciones específicas para abordar este problema de salud pública, que amenaza en el país con incrementarse de la mano de un mayor consumo de alcohol entre el sexo femenino.
“Tengo 25 años de laborar en el área de gastroenterología de un hospital general de México, donde he visto el cambio en el comportamiento de la enfermedad hepática por consumo de alcohol. En los últimos años se ha verificado un incremento en el ingreso de pacientes mujeres, con una alta mortalidad”, advirtió el doctor José Luis Pérez Hernández, coordinador de la Clínica de Hígado en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, profesor titular de la alta especialidad en Hepatología y Trasplante Hepático en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras y actual presidente de la Asociación Mexicana de Hepatología.
El Dr. Pérez Hernández añadió que “documentar el desenlace de esta complicación en mujeres” es muy importante, “porque es un fenómeno que sucede en todo el país y en el mundo. Durante los próximos años, veremos a muchas mujeres con complicaciones graves por el consumo del alcohol, con una alta mortalidad”.
La investigación, de tipo retrospectivo, examinó registros clínicos de 192 pacientes (50% sexo femenino), quienes entre 2018 y 2021 requirieron hospitalizaciones por cirrosis alcohólica.
En este grupo de pacientes, que tenían menos de 70 años y ninguna otra hepatopatía, se tuvieron en cuenta distintas variables relacionadas con el consumo de alcohol durante el análisis estadístico. Entre ellas, destacaron la edad de comienzo y duración del hábito, el tipo y la cantidad de bebida empleada y la frecuencia y el patrón de consumo. Además, se calculó la tasa de supervivencia para hombres y mujeres posterior a su primera hospitalización, por medio de la curva de Kaplan-Meier.
La edad de inicio del consumo crónico de alcohol fue mayor en mujeres que en hombres (mediana de 18 años frente a 16.5 años; p = 0.0001). Mientras que la mediana de consumo de alcohol en gramos/ocasión fue menor en mujeres que en hombres (140 frente a 275 gramos en consumo excesivo y 196 frente a 320 gramos para atracón; p = 0.0001). Por último, el tiempo de consumo crónico de alcohol fue menor en el sexo femenino (24,5 años frente a 30 años en los hombres; p = 0.0001).
A pesar de la menor exposición al alcohol, la mortalidad durante la primera hospitalización por cirrosis alcohólica descompensada fue mayor en mujeres (61.9 %), con una supervivencia menor en el sexo femenino luego del alta hospitalaria.
Para la doctora Sofía Murúa, especialista en medicina interna y gastroenterología, con alta especialidad en hepatología clínica y trasplante hepático, médica en los hospitales Médica Sur y Ángeles Acoxpa de Ciudad de México, los resultados del estudio “son importantes, ya que la enfermedad hepática por alcohol se ha considerado, históricamente en México, como una enfermedad primordialmente masculina”.
Añadió que, aun con limitaciones metodológicas, “el estudio debe de conducir a que se redirijan los reflectores a esta etiología en mujeres que viven con cirrosis”.
No sorprende la mayor mortalidad por cirrosis alcohólica en mujeres
Los hallazgos de la investigación estuvieron lejos de causar sorpresa. En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016-2017) ya había detectado un aumento significativo del consumo de alcohol en los dos géneros, en particular en mujeres jóvenes.
Para el doctor Pérez Hernández, esto podría deberse, entre otras cosas, a la mayor permisibilidad que tienen hoy las mujeres para consumir alcohol, el menor estigma social en relación al hábito, la presión de grupos que habitualmente integran e, incluso, al desarrollo de trastornos psiquiátricos que pueden llevar al alcoholismo.
A ello se suma una mayor susceptibilidad biológica de las mujeres para padecer lesión hepática secundaria ante el consumo de alcohol.
Entre los numerosos factores invocados para dicho fenómeno, según el Dr. Pérez Hernández, destacan: menor cantidad de enzimas para metabolizar el alcohol, la distribución de grasa corporal que permite un mayor tiempo de vida media de circulación del tóxico y mayores niveles de estrógenos que desencadenan un riesgo elevado de enfermedad hepática.
“Desde el punto de vista biológico, el hallazgo del estudio no es sorpresivo, ya que las mujeres fisiológicamente tenemos riesgo, al menos en teoría, de presentar mayor daño hepático, incluso con menor ingesta de alcohol que los hombres”, comentó la Dra. Murúa.
Advirtió que “el hecho de que no sea sorpresivo desde la biología, no lo hace menos urgente para la salud pública”.

