Ecatepec de Morelos forma parte de los 125 municipios del Estado de México y es uno de los lugares más conocidos de la región. Las raíces prehispánicas se observan desde el nombre, que viene del náhuatl Ehecatepetl.
Según el filólogo mexicano Cecilio Robelo, eheca significa viento y tepetl, cerro, la unión de estos dos vocablos significa: “En el cerro del viento o del aire”. La denominación hace alusión al dios del viento Ehécatl, por lo que se considera que fue uno de los sitios donde más se veneró a esta deidad.
En la prehistoria
Varios de sus pueblos tienen entre 12 mil y 15 mil años de existencia, de acuerdo con datos arqueológicos, que han determinado a través de excavaciones que los primeros pobladores fueron grupos de cazadores y recolectores en la época prehistórica.
Según el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED), uno de los descubrimientos que confirma esta información, se encuentra en el hallazgo de los restos de un mamut en la colonia Ejidos de San Cristóbal, en abril de 1995.
De acuerdo con los registros históricos, los restos de este animal tienen aproximadamente diez mil 500 años de antigüedad. El lugar donde se hizo este descubrimiento se ubica en la parte donde se unían los lagos de Xaltocan-Ecatepec y Texcoco.
Lugar de migraciones
Además, desde los períodos preclásico y posclásico, Ecatepec fue habitada por grupos otomíes que llegaron a la zona por una ola de migraciones que se dieron dentro de esta cultura que habitaba en Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Querétaro principalmente.
Con el tiempo, el municipio se pobló con una mezcla de civilizaciones, entre las que destacaron la tolteca y la chichimeca. A la llegada de los aztecas, la región fue adherida al imperio mexica, lo que provocó que gran parte de sus costumbres fueran subordinadas a las prácticas de sus nuevos gobernantes.
Época precolombina
En la época precolombina, Ecatepec fue uno de los lugares clave para las rutas comerciales, ya que al estar ubicado en la entrada del Valle de México, constituía uno de los puntos de control entre las regiones del norte y del valle; ello lo convirtió en una zona de conflictos bélicos, pues más de uno quiso tener el dominio de este sitio.
Durante esta época, pesca, agricultura y cacería fueron las actividades que constituyeron la base principal de su economía; los ecatepenses también destacaban por sus trabajos en tule, arcilla y sal, que obtenían del lago Xaltocan-Ecatepec.
Los tlatoanis del municipio eran parientes del linaje que gobernaba Tenochtitlan, pues el primero en ocupar este puesto fue Chimalpilli, nieto de Moctezuma Ilhuicamina, los otros cuatro sucesores también formaron parte de las familias destacadas del imperio azteca. Incluso, el último, Huanitzin, hijo de Tezozómoc, luchó al lado de Cuauhtémoc contra el ejército de Hernán Cortés.
La Colonia
En el periodo colonial, después de que los españoles ocuparon territorios que pertenecían a los indígenas, se creó la Corregiduría de San Cristóbal, en 1617, y Francisco de las Casas fue el primer corregidor.
En las primeras décadas del siglo XVII se convirtió en “Alcaldía Mayor, desde donde los españoles administraban los territorios de Zumpango y Xalostoc”.
Tras la Independencia se desataron conflictos políticos y sociales en la entidad.
Movimiento independentista
En 1815 fue capturado el insurgente José María Morelos y Pavón y lo trasladaron a Ecatepec, donde lo fusilaron el 22 de diciembre del ese año. Debido a esto, en 1877 el nombre del municipio se amplió a Ecatepec de Morelos.
Porfiriato
De acuerdo con el INAFED, la vida diaria de su habitantes estuvo caracterizada por los trabajos relacionados con el “desagüe de la Ciudad de México, las tareas campesinas y como peones en las haciendas” en el último período de Benito Juárez y durante el Porfiriato.
En la década de los cuarenta inició la industrialización del lugar y se empezó a poner más atención en el desarrollo de la región. Actualmente es el territorio más poblado del Estado de México, con un total de 1 millón 645 mil 352 habitantes según el último censo del INEGI.


