Equipos de la MLB viajan 40,000 km por temporada

Los equipos de las Ligas Mayores de Beisbol (MLB) se mueven de una manera vertiginosa: la temporada regular incluye 2,430 partidos, es decir, los equipos juegan 162 partidos en 187 días; eso es el doble de lo que juegan los equipos de hokey o de baloncesto y casi 10 veces lo que juegan los equipos de futbol americano.

La temporada va de marzo a septiembre con juegos casi todos los días y muy pocas jornadas de descanso, es que los equipos están obligados a programar un día libre después de 20 días de juego y no se permiten más de dos días de descanso en una semana.

Por el calendario, los equipos viajan más de 40 mil kilómetros por temporada, viajan en aviones charter privados. El avión despega apenas termina el juego, por la noche o por la madrugada: solamente vuelan jugadores, coaches y personal clave. Si el juego de esta tarde fue en la costa oeste y el de mañana es en la costa este, es preciso considerar cuatro o cinco horas de viaje, apenas pisar el hotel y prácticamente estar listo para jugar. Por eso los equipos planean sus juegos temprano, con el fin de estar aterrizar en la siguiente sede a más tardar a la 1 de la mañana, lo cual no siempre es posible.

Para los Ángeles de Anaheim, por ejemplo, parece una estrategia comenzar el juego lo más tarde posible, para disgusto de sus adversarios.

Los gerentes de viaje coordinan todo con un año de antelación, coordinando todo: vuelos charter, hoteles, camiones de carga, maletas, hoteles, alimentación.

En cuanto los equipos hacen el primer lanzamiento de cada juego, otro equipo se mueve en los hoteles, empacando todo para el movimiento.

Esto no incluye los equipamientos: más de 10 mil libras de carga por serie, incluyendo bats, cascos, manoplas, uniformes, máquinas de bateo, cámaras para análisis y hasta neveras con suplementos. Eso se transporta en camiones de 18 ruedas que deben estar listos alrededor de la octava entrada de cada juego para dirigirse a la siguiente fecha.

Cada jugador lleva al estadio sus efectos personales y se encarga de tenerlos listos. Termina el partido, dan conferencias de prensa y otro equipo se encarga de poner las cosas en un autobús, mientras el gerente de viajes coordina el traslado para llegar a tiempo, al mismo tiempo que se encarga de la seguridad y el traslado por tierra en la nueva sede.

Los equipos se hospedan en hoteles de cinco estrellas y los especialistas en nutrición de cada equipo se encargan de que se preparen menús personalizados que estén listos en horarios poco comunes.

Antes de que cada equipo llegue al estadio, otro grupo de gente se encarga de poner los uniformes, los efectos personales y los bates preferidos de cada jugador en sus casilleros, para que todo esté listo para alistarse para cada juego.

Los gerentes de viaje también se encargan de hacer los trámites de visado y facilitar los traslados internacionales si es preciso.

Los días de descanso la MLB programa los Travel Days, para trasladar al equipo al siguiente destino, pero si uhn equipo juega el domingo en la noche en la costa este y debe jugar el lunes en la costa oeste, no hay tiempo: vuelan por la noche, duermen en el avión y llegan a jugar directo.

Por tierra, autobuses privados se encargan de llevar a los equipos del aeropuerto al hotel y de allí, al estadio. Estos convoyes llevan seguridad acompañándolos. En ciudades complicadas, escolta policial se encarga de que los jugadores lleguen a tiempo a los estadios.

Como sea, detrás de cada partido, hay un ejército encargado de que mañana, sin falta, haya beisbol.

Derrama económica

La derrama económica que deja una Serie Mundial de béisbol en las ciudades involucradas, más allá de la venta de boletos, y de mercancía alusiva a los equipos participantes, es menor de lo que podría pensarse.

La Serie Mundial es un éxito con los fanáticos pero no necesariamente una bonanza económica para las ciudades sede.

Robert Baade, un economista experto en deportes, de Lake Forest College, la derrama que dejó en el área de Chicago, la coronación de los Cachorros de Chicago en la Serie Mundial de 2016, fue calculada en 0.003%, o sea, ninguna.

En 2015, el efecto de todos los juegos de la postemporada que culminó con un Clásico de Octubre entre los Mets de Nueva York y los Reales de Kansas City, le dejó a la Gran Manzana una tajada de poco más de 80 millones de dólares. Una verdadera migaja, frente a los 61 mil millones de dólares que dejó ese año el turismo a las finanzas neoyorquinas.

Y según detallan los expertos al abundar en estos temas, más allá de los cientos o hasta miles de millones de dólares que ingresan a las arcas de los equipos, y a la propia organización de Grandes Ligas, por concepto de contratos de televisión, publicidad, patrocinios, ventas de entradas, y de mercancía oficial, lo demás no alcanza niveles fuera de lo común.

Principalmente, porque se conoce a los equipos contendientes en la culminación de la temporada beisbolera, en muchos casos, dos días antes del inicio del Clásico de Octubre y no hay tiempo para realizar una promoción, o una pre venta de paquetes turísticos.

El impacto económico debería ser marcado por aficionados visitantes, con la ocupación hotelera y los dólares que dejen en restaurantes, bares y en diversos entretenimientos, pero el hecho, es que la mayoría de aficionados que llenan los estadios, salen a cenar o a divertirse durante cada juego, son locales.

Los Angeles

Posiblemente, el mayor beneficio que recibe una región como la que representa la ciudad de Los Angeles, la tercera economía en el mundo, únicamente superada por Tokio y Nueva York, sea la publicidad y la exposición mundial que recibe, con un evento de esta magnitud.

Además, es seguro que la justa beisbolera agregará, así sea en forma leve, a la industria del turismo en el sur de California, que beneficia a 47,944 empleados en la fuerza hotelera y de servicio al visitante.

LAX, el aeropuerto internacional de Los Angeles, también sumará algunos cientos o miles de pasajeros, a un total que hasta el mes de septiembre, ya mostraba un tránsito de 63,489,469 viajeros, lo que representa un incremento del 4.6%, comparado con el año pasado.

Eso, sin contar a las terminales aéreas de Ontario, Burbank y Long Beach, los aeropuertos auxiliares de LAX, que agregan a otros 9,151,279 viajeros.

Y en lo que se refiere a la hotelería en el sur de California, antes del inicio de la Serie Mundial, ya mostraba una alza del 1.6%, con relación a 2016, en cuanto a la ocupación de los cuartos disponibles, con un total muy cercano al 82%.

Reparto de utilidades

En lo que no existe duda alguna, es en cuanto al reparto de las utilidades que genera, por la boletería, la postemporada de la gran carpa.

MLB retiene el 15% del total de la taquilla en los juegos de cada Serie Mundial, además de otro porcentaje que es variable, del resto de los juegos de octubre.

Los jugadores perciben el 60% de los ingresos, únicamente, de los primeros cuatro juegos, en la Serie Mundial, lo mismo que en la Serie de Campeonato, junto con los 3 primeros juegos de las Series Divisionales.

También reciben el 50% de los ingresos por los juegos de comodín.

Del total acumulado, el 36% se lo llevan los jugadores del equipo ganador del Clásico Otoñal, que tiene garantizado un ingreso mínimo de 4.6 millones de dólares, solo por este concepto. Mientras que el perdedor se queda con el 24%.

 

(Con información de Half as interesting, Aquibeisbol y Bloomberg)