Impactos de la pérdida de hielo en los glaciares del mundo

El calentamiento global está provocando el cambio climático y los casquetes polares se están derritiendo. Cada década desaparece casi el 13% del hielo marino del Ártico y, en los últimos 30 años, el hielo más antiguo y grueso del Ártico se ha reducido en un sorprendente 95%.

En cinco de los últimos seis años los glaciares han experimentado el retroceso más rápido jamás observado. Entre 2022 y 2024 se produjo la mayor pérdida trienal de masa glaciar de la que se tiene constancia. En numerosas regiones, lo que antes se denominaban los “hielos perpetuos” de los glaciares desaparecerán antes de finales del siglo XXI, según informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y del Servicio Mundial de Vigilancia de los Glaciares (WGMS).

En el conjunto del planeta, más de 275 000 glaciares cubren una superficie aproximada de 700 000 km². Junto con los mantos de hielo, los glaciares almacenan cerca del 70 % de los recursos mundiales de agua dulce. Así, puede afirmarse que las regiones de alta montaña son las torres de agua del mundo. Y, por consiguiente, el agotamiento de los glaciares compromete el abastecimiento de cientos de millones de personas que viven aguas abajo y dependen de la liberación del agua almacenada a lo largo de inviernos pasados durante los períodos más calurosos y secos del año. A corto plazo, el deshielo de los glaciares incrementa el riesgo de que se materialicen peligros naturales, como las crecidas.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2025 Año Internacional de la Conservación de los Glaciares y proclamó el 21 de marzo de cada año Día Mundial de los Glaciares. Su objetivo es sensibilizar sobre la función vital que desempeñan los glaciares, la nieve y el hielo en el sistema climático y el ciclo hidrológico, así como su importancia para las economías a escala local, nacional y mundial. La UNESCO y la OMM encabezan las actividades y coordinan las iniciativas internacionales con el apoyo de más de 200 organizaciones colaboradoras y 35 países.

Los impactos

Temperaturas

“En el informe de la OMM sobre el estado del clima mundial en 2024 se ha confirmado que entre 2022 y 2024 tuvo lugar la mayor pérdida trienal de masa glaciar jamás registrada. Siete de los diez años con los balances de masas más negativos se han producido desde 2016”, declaró la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

“La conservación de los glaciares no es solo una necesidad medioambiental, económica y social. Es una cuestión de supervivencia”, afirmó.

Partiendo de una recopilación de observaciones realizadas en todo el mundo, el WGMS estima que los glaciares (dejando de lado los mantos de hielo continentales de Groenlandia y la Antártida) han perdido en total más de 9 billones de toneladas desde que comenzaron los registros en 1975.

“Esto equivale a un enorme bloque de hielo del tamaño de Alemania con un grosor de 25 metros”, explica el profesor doctor Michael Zemp, director del WGMS.

El de 2024 fue el tercer año hidrológico consecutivo en el que las 19 regiones glaciares experimentaron una pérdida neta de masa. El año indicado, la magnitud de esa pérdida fue de 450 000 millones de toneladas, el cuarto valor más negativo del que se tiene constancia. Mientras que la pérdida de masa fue relativamente moderada en regiones como el Ártico canadiense o la periferia de Groenlandia, los glaciares de Escandinavia, Svalbard y el norte de Asia experimentaron la mayor pérdida de masa anual jamás registrada.

Comunidades costeras

Globalmente, el nivel medio del mar ha aumentado entre 17 y 20 centímetros desde el año 1900 y está empeorando. El aumento del nivel del mar pone en peligro las ciudades costeras y las pequeñas naciones insulares ya que agudiza las inundaciones costeras y las marejadas ciclónicas, haciendo que los fenómenos meteorológicos peligrosos lo sean aún más. El derretimiento de los glaciares de la capa de hielo de Groenlandia ayuda a predecir el aumento del nivel del mar; si se derrite por completo, el nivel global del mar podría subir 6 metros.

De acuerdo con el estudio Glacier Mass Balance Intercomparison Exercise (GlaMBIE) (Ejercicio de intercomparación de los balances de masas de los glaciares), entre 2000 y 2023, los glaciares habían perdido el 5 % del hielo que les queda. A escala regional, las pérdidas oscilan entre el 2 % en las islas antárticas y subantárticas y cerca del 40% en Europa Central.

Al ritmo actual de deshielo, muchos glaciares del oeste del Canadá y los Estados Unidos, Escandinavia, Europa Central, el Cáucaso, Nueva Zelandia y los trópicos desaparecerán en el transcurso del siglo XXI.

Según el estudio, entre 2000 y 2023 la pérdida de masa glaciar a escala mundial ascendió a 6,542 billones de toneladas, es decir, 273 000 millones de toneladas de hielo al año. Esto equivale al consumo actual del conjunto de la población mundial en 30 años, suponiendo tres litros por persona y día.

Durante ese período, el deshielo de los glaciares contribuyó en 18 mm a la subida global del nivel del mar.

“Si bien puede parecer una cantidad modesta, su impacto es grande: cada milímetro de subida del nivel del mar expone a entre 200 000 y 300 000 personas adicionales a inundaciones anuales”, señaló el señor Zemp.

Actualmente, los glaciares son el segundo factor que más contribuye al aumento del nivel del mar, después del calentamiento de los océanos.

Alimentos

Los vórtices polares, el aumento de las olas de calor y lo impredecible del clima ocasionado por la pérdida del hielo ya están causando grandes daños a los cultivos de los que dependen los sistemas alimentarios mundiales. Esta inestabilidad seguirá reflejándose en precios más altos para todos y crisis en aumento para las personas más vulnerables del planeta.

Transporte

A medida que el hielo se derrite se abren nuevas rutas de navegación en el Ártico. Estas rutas son tentadoras, pues ahorran tiempo de transporte, pero increíblemente peligrosas. Imagina más naufragios o derrames de petróleo como el Exxon-Valdez en áreas que son inaccesibles para los equipos de rescate o limpieza.

Vida silvestre

Cuando hay menos hielo marino, los animales que dependen de él para sobrevivir deben adaptarse o perecer. La pérdida de hielo y el derretimiento del permafrost acarrea problemas para los osos polares, las morsas, los zorros árticos, los búhos de las nieves, los renos y muchas otras especies, incluyendo los humanos. La vida silvestre y las personas entran en contacto con más frecuencia, y a menudo en conflicto, conforme la vida silvestre se traslada a zonas del Ártico en busca de refugio debido a que su hábitat de hielo marino está desapareciendo.

Permafrost

El hielo y el permafrost del Ártico (suelo que está permanentemente congelado) almacenan grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero que contribuye al cambio climático. Cuando se descongela se libera metano, aumentando la tasa del calentamiento. Esto, a su vez, hace que más hielo y permafrost se descongelen o se derritan, liberando más metano, provocando más derretimiento. A medida que se pierda más hielo más rápidamente y veamos que el permafrost se derrita más rápido, comenzaremos a ver que las peores predicciones sobre el cambio climático se hacen realidad.

Acciones climáticas

Se requieren acciones climáticas urgentes, significativas y concretas para mantener el aumento de la temperatura global a 1.5 °C y ayudar a las comunidades y la vida silvestre a adaptarse. Aún hay tiempo para evitar muchos de los peores impactos derivados de la pérdida del hielo marino y el cambio climático si actuamos ahora y actuamos juntos.

Limitar el aumento de la temperatura global es nuestra mejor oportunidad de asegurar un mejor futuro para todos, evitando consecuencias aún más dañinas de las que ya estamos viviendo. Si logramos que el aumento de la temperatura no sea mayor a 1.5° C en relación con los niveles preindustriales, podemos prevenir los peores efectos del cambio climático. Aún así, es esencial que ayudemos a las comunidades y la vida silvestre a adaptarse a los cambios que ya están sucediendo.

(Con información de WWF y OMM)