La organización administrativa y operativa del nuevo Poder Judicial de la Federación será un factor prioritario para cumplir con los requisitos establecidos en la reforma constitucional.
Para este efecto se creó el Órgano de Administración Judicial que, en términos del artículo 94 de la Constitución tendrá, entre otras responsabilidades, la administración del Poder Judicial de la Federación y determinar el número, división en circuitos, competencia territorial y especialización por materias de los Tribunales Colegiados de Circuito de Apelación y de los Juzgados de Distrito, lo cual lo convierte en el órgano del que dependerá, en la práctica, el funcionamiento y operación de la impartición de justicia a nivel federal a partir del 1 de septiembre.
Lograr la administración eficaz de los sistemas de impartición de justicia comprende la gestión judicial, que se identifica con la implementación de estrategias y herramientas para apoyar la labor de juzgadores y funcionarios haciendo uso más eficaz y eficiente de los recursos y capacidades existentes, mejorando la calidad del servicio y la operación de las instancias que imparten justicia, tomando en consideración las necesidades y condiciones que enfrentan quienes integran, intervienen e interactúan con las mismas, en beneficio de todas las personas. La cercanía, accesibilidad, calidad, celeridad y transparencia, entre otras cosas, que la reforma Constitucional buscó para el Poder Judicial, están condicionados a que las personas encargadas de la administración generen condiciones para que la nueva generación de juzgadores tengan el entorno óptimo para el ejercicio de su cargo.
La administración adecuada dará las condiciones para que los órganos jurisdiccionales cumplan sus funciones de manera oportuna y efectiva. Dar continuidad y facilitar el trabajo diario del Poder Judicial de la Federación es una tarea que se tiene que abordar en el muy corto plazo.
La reforma judicial redimensionó y redefinió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por lo que el trabajo que deberá llevarse a cabo en los próximos meses, no sólo comprenderá el manejo y destino de los recursos económicos y humanos, sino también la revisión, análisis y mejora de los procesos judiciales para hacerlos más eficientes y ágiles, con algunas de las asignaturas pendientes.
El proceso de evolución y adaptación del Poder Judicial de la Federación a las necesidades y requerimientos de la sociedad se ha llevado a cabo a través de los años.
La reforma judicial planteó que las y los Ministros de la Suprema Corte se ocupen en el desempeño de su función jurisdiccional, por lo que el máximo tribunal del país también dependerá de la administración eficiente, responsable y comprometida de los recursos humanos y materiales.
Manuales de organización y procedimientos, organigramas, así como las demás normas internas y regulación operativas, deberán ser revisados y actualizados en tiempos sumamente cortos, bajo la presión y necesidad de generar un marco operativo que permita el funcionamiento del Poder Judicial.
Son muchas las responsabilidades y desafíos para el nuevo Órgano de Administración Judicial, un elemento esencial para el destino que tenga la reforma judicial.


