La temperatura global aumenta 1.28 grados en 2024

En 2015, países de todo el mundo adoptaron el Acuerdo de París, con el objetivo de limitar el calentamiento global “muy por debajo de 2 °C”, por encima de las temperaturas preindustriales y “prosiguiendo los esfuerzos” para frenar el calentamiento a 1.5 °C.

Estos objetivos se establecieron en función del aumento de la temperatura media global. Esta es la métrica que la mayoría de las organizaciones utilizan para rastrear la trayectoria climática global.

La temperatura superficial promedio de la Tierra en 2024 fue la más cálida registrada, según un análisis dirigido por científicos de la NASA.

Las temperaturas globales en 2024 fueron 1.28 grados Celsius superiores a la línea de base del siglo XX de la agencia (1951-1980), que supera el récord establecido en 2023.

El nuevo récord llega después de 15 meses consecutivos (junio de 2023 a agosto de 2024) de récords de temperatura mensuales, una racha de calor sin precedentes .

Los científicos de la NASA estiman además que la Tierra en 2024 fue aproximadamente 1.47 grados Celsius más cálida que el promedio de mediados del siglo XIX (1850-1900). Durante más de la mitad de 2024, las temperaturas promedio fueron más de 1.5 grados Celsius por encima de la línea de base, y el promedio anual, con incertidumbres matemáticas, puede haber superado el nivel por primera vez.

Cambios de la temperatura terrestre y oceánica a nivel mundial

Las variaciones de temperatura muestran la diferencia entre una temperatura observada y una temperatura promedio o de referencia.

Por ejemplo, variaciones positivas significan que las temperaturas observadas son más altas que la de referencia, mientras que las variaciones negativas muestran lo contrario. Desde la década de 1980, ha existido un constante aumento de las temperaturas terrestre y oceánica. Sólo en 2024, ambas superficies eran 1.29 grados centígrados más cálida que el promedio del siglo XX. Este calentamiento progresivo ha supuesto una aceleración del deshielo del hielo ártico, poniendo así en riego a las especies animales y vegetales propias de dicho ecosistema y elevando el nivel del mar.

Consecuencias del calentamiento global

Ahora bien, esta no es ni mucho menos la única consecuencia de calentamiento global. Las anomalías climáticas son la principal razón detrás del creciente número de desastres naturales en el mundo en los últimos años. En 2024, destacaron los huracanes Helene y Milton en Estados Unidos, México, Cuba y Honduras, el terremoto Noto en Japón y la inundación causada por la DANA en España, con unas pérdidas económicas que en conjunto alcanzaron los 120,000 millones de dólares estadounidenses.

De acuerdo con Our World in Data, la principal métrica utilizada para rastrear el calentamiento global es la anomalía de temperatura. Esta no nos indica la temperatura absoluta en un mes determinado, sino su diferencia con respecto a las temperaturas históricas. En la investigación climática, las anomalías de temperatura se consideran una métrica clave, ya que nos informan sobre los cambios a lo largo del tiempo.

Esta anomalía debe medirse con respecto a una línea base de temperatura. Esta línea base suele establecerse promediando datos de temperatura de varias décadas. Una anomalía positiva indica temperaturas más cálidas que la línea base, mientras que una anomalía negativa muestra condiciones más frías.

Las razones detrás del cambio climático

El cambio climático se produce, principalmente, debido al deterioro de la capa de ozono —-encargada de absorber la radiación ultravioleta-— a consecuencia de la creciente concentración atmosférica de gases de efecto invernadero. Actividades como la quema de combustibles fósiles o la desforestación contribuyen a las emisiones de dióxido de carbono, que en 2024 se situaron por encima de los 37,400 millones de toneladas métricas. La tala masiva de árboles, a su vez, altera el ciclo hidrológico y la evapo-transpiración de los que forman parte los bosques, generando un ambiente más seco y favoreciendo así la desertización. Por su parte, la sobreexplotación ganadera y agrícola para abastecer la creciente demanda alimentaria incrementa los niveles de metano y óxido nitroso en la atmósfera.