La experiencia mundialista en México es completamente diferente que otros años: hay poco acceso a los estadios y ocurre, sobre todo, en salas, terrazas, oficinas y reuniones entre amigos. Los pedidos de comida, el delivery, son protagonistas del consumo durante los partidos.
Según un estudio de Cheaf, 55% de los encuestados planeaba pedir comida a domicilio durante los partidos; 48% compraría botanas y bebidas en grandes cantidades, y 39% organizaría convivios en los que cada persona aportará alimentos. Además, 71% dijo que vería los partidos en casa y 40% en casa de amigos.
México ya tiene una base de consumo digital consolidada. De acuerdo con Statista, el país es el segundo mayor mercado de food delivery en América Latina, detrás de Brasil.
A este escenario se suma el impulso turístico y restaurantero esperado por la Copa Mundial. La Femexfut estima que México recibirá 5.5 millones de turistas adicionales durante el torneo, con una derrama económica proyectada de 3,000 millones de dólares y 1,000 millones de dólares potenciales para el sector turístico, incluyendo restaurantes, hoteles y agencias de viaje.
El crecimiento del delivery mundialista abre una pregunta clave para las marcas: ¿cómo capitalizar el aumento en consumo sin multiplicar la huella ambiental?
De acuerdo con Bioelements, para junio la solicitud de empaques biodegradables y compostables se duplicó en el sector de delivery con respecto a meses anteriores, una señal de que restaurantes, dark kitchens y comercios de alimentos están anticipando una mayor presión operativa y una demanda más consciente por parte de los consumidores.
El desafío cobra relevancia en un mercado donde la sostenibilidad ya influye en la percepción y decisión de compra. El EY Future Consumer Index encontró que 79% de los consumidores mexicanos considera que las compañías deben impulsar resultados social y ambientalmente positivos, mientras que 52% presta atención a la información de los empaques para tomar decisiones sustentables.
En este contexto, los empaques biodegradables y compostables son una herramienta operativa y comercial. “La diferencia entre usar un empaque normal y los empaques de Bioelements es que logras reducir hasta 60 por ciento la huella de carbono”, explicó Ybellise Azócar, responsable del desarrollo científico de los productos de Bioelements, una empresa que actualmente genera 40 empleos directos y más de 300 empleos indirectos en Latam.
Para restaurantes y plataformas, el empaque es muchas veces el primer contacto físico que el consumidor tiene con la marca después de hacer un pedido. En eventos de alto consumo, como el Mundial, ese contacto puede convertirse en una oportunidad para demostrar coherencia ambiental frente a consumidores que ya asocian la responsabilidad de las empresas con sus decisiones de compra.
El Mundial traerá un repunte natural en pedidos de comida a domicilio, pero también una mayor generación de residuos si las empresas no toman decisiones desde ahora.
La tendencia apunta a que el consumo mundialista también se medirá por la capacidad de las empresas para responder a una demanda masiva sin trasladar todo el costo ambiental al planeta. Para el sector restaurantero, el reto será atender picos de demanda, conservar la calidad del alimento y, al mismo tiempo, reducir el uso de materiales convencionales que terminan como residuos después de apenas unos minutos de uso.


