Tecnología, clave para combatir la pesca ilegal

La tecnología es clave para frenar la pesca ilegal mediante plataformas de monitoreo satelital en tiempo real, inteligencia artificial (IA) para identificar especies y embarcaciones, y sistemas de radar combinados con drones para patrullar zonas protegidas. Estas innovaciones permiten auditar los océanos y asegurar la sostenibilidad marina.

La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada en México es un problema que afecta a toda la cadena comercial, sobre todo a las comunidades pesqueras, ya que la vigilancia en altamar es compleja. No es fácil ubicar algún movimiento en la inmensidad del océano.

De acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pesca INDNR es responsable de la pérdida de 11 a 26 millones de toneladas anuales de pescado, lo que equivale a un valor económico estimado de 10,000 a 23,000 millones de dólares, en el mundo.

Hace 9 años, varias organizaciones y dependencias de gobierno se propusieron utilizar herramientas tecnológicas para disuadir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. A la fecha, la incidencia de esta práctica ha disminuido, de acuerdo con los reportes de la Comisión Nacional de Pesca.

En 2016, incautaron 782 mil 133 kilos de producto marino tanto en costas de Baja California como en Baja California Sur. Ocho años después, la cifra fue de 63 mil 216 kilos, es decir, un 92 por ciento de menor incidencia.

En tanto que las incursiones de embarcaciones menores también podría haberse disuadido. En el mismo periodo, esta incidencia disminuyó 73 por ciento en ambos estados.

Cooperación: red de información institucional

El trabajo de monitoreo y seguimiento comenzó en 2017, con la colocación de la tecnología de cámaras de largo alcance y después con la instalación completa de los sistemas Marine Monitor, que ayudaron a supervisar de manera más efectiva el desplazamiento de embarcaciones.

El resultado principal es que, con base en información valiosa que se recoge, se distribuye en una red de comunicación entre instituciones para implementar acciones precisas e inmediatas.

La información ha sido útil para las autoridades y comunidades pesqueras para planear acciones de vigilancia de manera más efectiva, lo que se traduce en un menor gasto de recursos públicos.

Monitoreo satelital y big data

Global Fishing Watch: Esta plataforma impulsada por Google utiliza big data y satélites para mapear el movimiento de las flotas comerciales en todo el mundo. Permite detectar embarcaciones que apagan sus sistemas de localización para operar furtivamente.

Sistemas de identificación automática (AIS): Obligatorios en grandes barcos, rastrean las rutas de navegación, alertando sobre actividades sospechosas o incursiones en reservas marinas.

Inteligencia artificial y visión computarizada

Escáneres de IA en puertos: Sistemas como los desarrollados en Chile utilizan cámaras y algoritmos de visión computarizada para identificar la especie, el tamaño y la cantidad exacta de los peces descargados. Esto evita que se superen las cuotas o se capturen especies protegidas.

Reconocimiento a bordo: Cámaras de circuito cerrado (CCTV) con IA instaladas en barcos automatizan el registro de capturas y desalientan el descarte o transbordo ilegal en alta mar.

Radares y drones locales

Marine Monitor: Es un sistema de vigilancia en tiempo real que integra radares costeros y cámaras. En zonas como el Golfo de California, se ha implementado con éxito para detectar embarcaciones no autorizadas dentro de áreas naturales protegidas.

Vehículos aéreos no tripulados (Drones): Otorgan una respuesta rápida para el patrullaje, permitiendo a las autoridades capturar evidencia visual, identificar matrículas y documentar la pesca no declarada sin exponer a los inspectores a riesgos físicos.