En México, durante 2023, apenas 12 personas de cada mil habitantes donaron sangre y sólo una lo hizo de forma altruista, según el Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea (CNTS) y la Secretaría de Salud.
Tener un banco de sangre bien abastecido marca la diferencia entre la vida y la muerte; una sola extracción beneficia hasta a tres personas.
Sin embargo, en México las cifras de donación son realmente pobres. En 2017, se registraron dos millones 365 mil 360 donaciones, cifra que disminuyó a un millón 121 mil 272, en 2021 (al término de la emergencia sanitaria por Covid-19) y ascendió a poco más de millón y medio en 2023. Dicha cantidad aún es baja en comparación con países de ingreso alto con autosuficiencia sanguínea; en estos últimos, la tasa por cada mil habitantes es de 31.5, según datos de la Organización Mundial de Salud.
Por altruismo
Hay dos tipos de donaciones: la primera es por reposición (si el hospital la solicita para atender a un paciente) y la segunda, por altruismo. Esta última alcanzó su porcentaje más alto en 2020, cuando comenzó la pandemia, pues pasó de 6.03, en 2019, a 8.5 por ciento. Al año siguiente disminuyó a 6.8 y volvió a incrementar en 2023, llegando a 8.3 por ciento.
El informe regional Suministro de sangre para transfusiones en los países de América Latina y el Caribe de la Organización Panamericana de la Salud, indica que, en 2020, 14 naciones superaron el promedio regional de donaciones voluntarias, que es del 47.3 por ciento.
Aruba, Colombia, Cuba, Curazao, Guyana, Nicaragua y Surinam tuvieron cifras mayores al 90 por ciento. En contraste, Anguila, Belice, Guatemala, Haití, México y San Cristóbal y Nieves no alcanzaron el diez. En dicho periodo, nuestro país tuvo la cifra más baja y Brasil la más alta, 66.4 por ciento, mientras que en reposición tuvimos el mayor porcentaje: 91.5.
Beneficiar a cualquiera
Especialistas advierten que la sangre no cura, pero da tiempo para tratar al paciente. Es un puente que permite al organismo regenerarse y salir adelante. Todos pueden beneficiarse de una donación: alguien con anemia, quien se somete o se repone de una cirugía, quien recibe quimioterapias o una persona accidentada. Es útil en múltiples escenarios.
Por ello, importa mucho la forma de donar. Cuando se trata de sangre total, la bolsa se fracciona para obtener una porción de eritrocitos o paquete globular, otra de plaquetas y una más de plasma, lo cual, a su vez, puede dividirse en otros productos. Casi nunca se transfunde la sangre total, sólo los elementos que cada paciente requiere.
También existe otra modalidad llamada aféresis, mucho más eficiente, pues se adquieren más células en menor tiempo y con menos gente. Aquí la sangre pasa por una máquina y se separa lo necesario. Por donación normal, se requieren seis personas para una dosis de plaquetas, pero con este método, de una, salen dos bolsas. Con base en cálculos por kilogramo de peso podrían obtenerse plasma y eritrocitos dobles. Además, se pueden dar neutrófilos, las defensas del organismo.
El intervalo para donar sangre total es de ocho semanas, y plasma de cuatro o seis semanas. Las plaquetas y neutrófilos requieren dos. Por ello, es necesario que quien dona de forma regular lleve un control para permitir a su organismo la producción de nuevas células y alcanzar las condiciones óptimas para volver a hacerlo.
Un tema moral
El suministro de sangre segura garantiza el bienestar de quien recibe estas células. Para ello hay requisitos que deben considerarse por quienes donan, como no tener caries, onicomicosis, diarrea, gripa o alguna otra infección reciente; no haber ingerido alcohol en las 48 horas previas; no estar tratándose la diabetes con insulina y, en caso de haberse realizado tatuajes o perforaciones, esperar un año para corroborar que no se contrajo ninguna enfermedad. Si el o la donante se realizó acupuntura, cirugías o está lactando, debe consultar al médico.
En 2020, México fue la subregión de América Latina y el Caribe con menos diferimiento en donaciones altruistas, con 4.3 por ciento, mientras que el Cono Sur tuvo la mayor cantidad: 34.4. En cuanto a las de reposición, tuvimos 2.7, y el Caribe Latino tuvo la cifra más baja: 1.9 por ciento.
Donar sangre no es una obligación, es un asunto moral. Gracias a las donaciones altruistas hay sangre en continuo para seguir atendiendo a pacientes.

