1821: El año que México dejó de ser Nueva España

El 27 de septiembre de 1821, tras más de una década de lucha, México dejó de ser colonia y se convirtió en nación.

Ese día, el Ejército Trigarante —formado por antiguos insurgentes y realistas reconciliados— entró triunfante a la Ciudad de México, portando tres banderas: independencia, religión y unión. No era solo una marcha militar, era el cierre de un ciclo histórico y el inicio de otro.

La independencia no se consumó en un campo de batalla, sino en un pacto político. Agustín de Iturbide, antiguo realista, y Vicente Guerrero, insurgente incansable, se dieron el Abrazo de Acatempan, símbolo de reconciliación y estrategia. Juntos proclamaron el Plan de Iguala, que ofrecía una salida negociada al conflicto: México sería libre, católico y unido.

El último virrey, Juan O’Donojú, comprendió que el poder español se desmoronaba. Firmó los Tratados de Córdoba, reconociendo la nueva realidad. Así, el 28 de septiembre se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. La guerra había terminado, pero el reto apenas comenzaba: construir una patria.

La consumación de la independencia fue un momento de júbilo, pero también de transición. No todos los sueños insurgentes se cumplieron. La desigualdad persistía, y el nuevo imperio enfrentaría divisiones internas. Sin embargo, aquel septiembre de 1821 quedó marcado como el nacimiento oficial de México, una nación que aún buscaba definirse.

El acta de nacimiento del Imperio Mexicano

El Acta de Independencia del Imperio Mexicano es el documento oficial que declaró la separación de México del Imperio español el 28 de septiembre de 1821.

El documento fue firmado en Palacio Nacional en la Ciudad de México. Lo redactó  Juan José Espinosa de los Monteros, secretario de la Suprema Junta Provisional Gubernativa.

Fue firmado por más de 30 miembros de la Junta, un día después de la entrada del Ejército Trigarante.

En el documento se declara que la nación mexicana sale de trescientos años de opresión.

Reconoce la labor del Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba liderados por Agustín de Iturbide.

Establece al país de manera provisional bajo un imperio moderado mexicano.

El territorio mexicano de 1821 a 2026

El territorio mexicano se ha reducido a menos de la mitad de su tamaño original desde septiembre de 1821, pasando de una extensión de casi 5 millones de kilómetros cuadrados a poco más de 1.9 millones de kilómetros cuadrados en la actualidad.

Mayor extensión inicial (1821-1822)

Al consumarse la Independencia y conformarse el Primer Imperio Mexicano, el país poseía su mayor tamaño histórico (aproximadamente 4.9 millones de km²), abarcando desde el norte con los actuales estados estadounidenses de California, Texas, Nuevo México y Arizona, hasta Centroamérica, tras la incorporación temporal de las provincias centroamericanas.

Independencia de Centroamérica (1823)

Las provincias de Centroamérica se separaron de México para formar las Provincias Unidas del Centro de América, aunque Chiapas decidió mantenerse en México de manera definitiva (con la posterior integración del Soconusco en 1842).

Pérdida de Texas (1836)

Tras conflictos con colonos y el gobierno central, Texas declaró su independencia de México, lo que derivó años después en su anexión a los Estados Unidos.

Guerra con Estados Unidos y Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848)

Como resultado de la guerra entre México y Estados Unidos, el país cedió más de la mitad de su territorio occidental (los actuales estados de California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México y partes de Colorado y Wyoming).

La Mesilla (1853)

México vendió una porción adicional de más de 100,000 kilómetros cuadrados en el norte (sur de Arizona y Nuevo México) a Estados Unidos mediante la Venta de La Mesilla, delimitando formalmente la frontera norte que prevalece hasta hoy.

Crecimiento de la población

La población de México ha crecido de manera notable desde 1821, pasando de unos 6 a 8 millones de habitantes en la época de la Independencia a superar los 130 millones en la actualidad.

Al terminar la gesta independentista, se estimaba que México tenía una población entre 6 y 8 millones de personas, en un territorio mucho más extenso pero afectado por la instabilidad política y las secuelas de la guerra.

En los primeros 10 años del siglo XX la población aumentó de forma lenta hasta llegar a cerca de 13.6 millones de personas.

El estallido de la Revolución Mexicana provocó un estancamiento e incluso un retroceso demográfico temporal debido a la alta mortalidad y los desplazamientos, registrando cerca de 14.3 millones hacia 1921.

Después de las dos guerras mundiales, hacia 1950, el país inició una etapa de rápido crecimiento por mejorías en la salud pública y la disminución de la mortalidad, alcanzando los 25.8 millones de habitantes.

Hacia 1970, la población se disparó hasta los 48.2 millones impulsada por una alta tasa de fecundidad (con familias numerosas de hasta siete hijos en promedio).

Entre 1980 y el año 2000, ante el acelerado aumento, el Estado implementó programas de planificación familiar en los años setenta. Esto redujo gradualmente la fecundidad, aunque el volumen total siguió subiendo: pasó de 67 millones en 1980 a 97.5 millones en el año 2000.

El Censo de Población y Vivienda del año 2020 del INEGI registró 126 millones de habitantes, evidenciando un envejecimiento paulatino de la pirámide poblacional y una mayor concentración urbana.

De acuerdo con la Encuesta Intercensal de 2025, el INEGI reportó que la población total de México es de 130,911,314 habitantes. El ritmo de crecimiento actual es menor debido a una tasa de fecundidad que ha descendido por debajo del nivel de reemplazo, proyectándose un pico poblacional hacia mediados de este siglo.