México avanzará a una jornada laboral de 40 horas; de alcanzarlo, se convertirá en la tercera economía de Latinoamérica con la semana de trabajo más corta, junto a Ecuador y Chile.
La reducción en el país será gradual y comenzará el 1 de enero del 2027, según lo propuesta del Gobierno.
La reforma impulsada por el gobierno fue enviada en diciembre al Senado de la República y plantea una reducción gradual de la jornada laboral para alcanzar un límite de 40 horas en 2030.
Las modificaciones a la Constitución y a la Ley Federal del Trabajo (LFT) están en análisis y son de los cambios prioritarios en el Congreso de la Unión.
En la región, la jornada de 48 horas por semana se mantiene como la norma. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente sólo ocho países tienen una semana laboral por debajo de ese estándar; cinco de ellos han reducido a 44 horas su tiempo de trabajo: República Dominicana, Brasil, Venezuela, El Salvador y Honduras; en Colombia el límite es de 42 horas.
Para el 2005, la mitad de las economías en el mundo, principalmente en Europa, ya tenían una jornada laboral de 40 horas; países como Francia (35 horas), Irlanda (39 horas) y Australia (38 horas) tienen un estándar por debajo.
Desde mediados de la década de 2010, las transformaciones económicas, sociales y ambientales llevaron a reabrir el debate sobre el tiempo de trabajo, de acuerdo con el informe Reducción de la jornada laboral: Evolución global y desafíos para América Latina de la OIT.
En Latinoamérica, Ecuador estableció el esquema de la jornada de 40 horas desde 1997. Chile lo hizo en 2023 con una transición gradual que concluirá en 2028, aunque su límite legal era de 45 horas por semana.
Una reforma de esta magnitud nos alinea con las economías de primer mundo. Las grandes compañías en sus códigos de ética tienen el cumplimiento de los derechos de los trabajadores, la promoción del bienestar y la conciliación de vida-trabajo; cualquier empresa inversionista responsable no tendrá objeciones ante una realidad de las 20 principales economías del mundo de acuerdo con la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH).
La mayoría de los países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), tiene un estándar de 40 horas por semana.
Históricamente, México ha tenido un rezago en la regulación sobre el descanso y el tiempo de trabajo. En el caso de las vacaciones, pasaron poco más de 50 años para que se modificara; la lista de días de descanso obligatorio está por sumar 40 años sin ajustarse y para la jornada laboral, pasaron casi 110 años para asomarse a una modificación.
Especialistas consideran que México tiene una deuda social en condiciones de trabajo. La reducción de la jornada laboral en México es una manera de actualizarla a las nuevas realidades del mundo del trabajo. Todo ha avanzado y la legislación no se ha actualizado a la par. Estamos en una época con modalidades diferentes, más tecnología y muchas cosas que, en el momento que se estableció la jornada actual, no se vislumbraban.
El alto costo de las jornadas extensas
Por muchos años se ha confundido “estar ocupado con ser productivo” tanto a nivel individual como colectivo, y por eso no se buscó reducir el tiempo de trabajo.
De acuerdo con una investigación de la OIT, las jornadas laborales son el factor de riesgo más letal, alrededor de 4 de cada 10 decesos relacionados con el trabajo tienen vínculo con el tiempo laboral.
La adicción al trabajo, usar el trabajo como un pretexto para evadir, ha normalizado las jornadas excesivas. Para ser socialmente bien visto, debo sacrificar mi tiempo, mi vida personal, mi salud física y psicológica, aunque eso cueste la vida.
Reducir la jornada laboral tiene un enorme potencial para mejorar la calidad de vida de millones de trabajadores, y es una oportunidad histórica para modernizar el mercado laboral.

