Conflictos armados mantienen en jaque a millones de infantes

Los conflictos armados que llevan años y los que se desataron este 2026 mantienen en jaque el desarrollo de las infancias, de acuerdo con UNICEF

La vida le ha sido arrebatada a numerosos niños y niñas, muchos más han resultado heridos o han sido desplazados o detenidos. También se les ha privado de educación y de otros servicios esenciales. Los conflictos y las crisis que asuelan Oriente Medio y el Norte de África generan constantes estallidos de violencia que alteran la vida de la infancia, en muchos casos de forma irreparable.

En Siria, la nueva oleada de violencia y los enfrentamientos en el noreste del país han obligado a casi 200,000 personas –casi la mitad, niños y niñas– a desplazarse, y han interrumpido los servicios esenciales. En Ain Al Arab (o Kobani) se ha constatado la muerte de al menos cinco niños y niñas como consecuencia de la falta de servicios sanitarios y de suministros para enfrentar el invierno.

En Sudán, al menos 20 niños y niñas murieron en enero de 2026, la mayoría de ellos en los estados de Kordofán y Darfur.

Millones de niños y niñas de Sudán necesitan protección y asistencia vital, así como el restablecimiento de los servicios esenciales. En El Fasher (Darfur del Norte) y Kadugli (Kordofán del Sur) ya se ha declarado la hambruna, que podría extenderse a otras 20 zonas que se encuentran en peligro debido a las restricciones a la distribución de suministros humanitarios básicos impuestas por el conflicto.

En Irán, los últimos acontecimientos han tenido consecuencias devastadoras para la infancia y la adolescencia. Según fuentes, más de 144 niños y niñas han muerto y muchos otros han resultado heridos o han sido detenidos.

UNICEF insta con urgencia a las autoridades iraníes a reforzar la protección de la infancia frente a la violencia y a poner fin a cualquier detención de niños y niñas. El miedo a una nueva escalada en Irán también está afectando gravemente a los niños y niñas y sus familias. Hacemos un llamamiento urgente a todas las partes implicadas para que reduzcan las tensiones y prioricen la paz.

En la Franja de Gaza, si bien el frágil alto al fuego ha traído algunas mejoras, la situación sigue siendo extremadamente inestable y peligrosa para muchos niños y niñas que siguen soportando frecuentes ataques aéreos y sufren las consecuencias del colapso de los sistemas de salud, educación y abastecimiento de agua. Desde que comenzó el año se ha constatado la muerte de 37 niños y niñas en la Franja de Gaza. El alto al fuego debe mantener y cumplir la promesa de poner fin al sufrimiento de los niños y niñas de Gaza.

En la Ribera Occidental, incluida Jerusalén Oriental, la intensificación de la violencia y el conflicto sigue debilitando el acceso de los niños y niñas a entornos seguros, lo que deja a las familias en un estado permanente de miedo e incertidumbre. En enero, dos niños murieron y 25 resultaron heridos en la región.

En otras partes de Oriente Medio y Norte de África, los conflictos prolongados y la fragilidad general de la situación están aumentando las necesidades humanitarias. Los niños y niñas de Yemen siguen enfrentándose a múltiples crisis –entre ellas el conflicto en curso, la inseguridad económica y la malnutrición generalizada– mientras que las familias del Líbano tratan de recuperarse de la guerra reciente y viven con el temor constante a nuevos ataques

La violencia –en particular las graves violaciones contra la infancia, incluidos los asesinatos y las mutilaciones– es inaceptable. Los niños y niñas deben estar protegidos en todo momento y, sin embargo, en la región de Oriente Medio y Norte de África, el primer mes de 2026 estuvo marcado por la devastadora pérdida de numerosas vidas infantiles.

Además, la hambruna

La hambruna ya no es solo un riesgo, es una dura realidad que los niños y niñas están viviendo ahora mismo. Las crisis alimentarias son también profundas crisis nutricionales impulsadas por los conflictos, el desplazamiento y el colapso de los servicios esenciales.

Esta situación se agrava aún más si cabe por los recortes en el financiamiento humanitario y para la cooperación al desarrollo.

Gaza y Sudán, hambrunas simultáneas

En 2025, por primera vez en dos décadas, se declararon dos hambrunas al mismo tiempo: en Gaza y Sudán. En ambos contextos, la infancia sufrió mucho más que hambre. Los niños y niñas afrontaron el colapso de los sistemas de salud, nutrición y agua, graves brotes de enfermedades y restricciones extremas al acceso humanitario.

En Gaza, el informe señala uno de los deterioros más rápidos de la nutrición infantil jamás registrados, con un número de niños y niñas con desnutrición aguda que se duplicó con creces en cuestión de meses. No son solo cifras. Son vidas de niños y niñas.

La hambruna en Sudán se confirmó en zonas donde las familias estaban atrapadas, los servicios habían colapsado y los niños y niñas estaban cada vez más aislados de la atención vital.

Cuatro lugares —Gaza, Sudán, Myanmar y Sudán del Sur— están clasificados como zonas que afrontan crisis nutricionales muy graves, donde la infancia está expuesta a una convergencia mortal de dietas insuficientes, alta carga de enfermedades y falta de servicios básicos.

Desnutrición aguda, consecuencia de la falta de acceso humanitario

En 2025, se estima que 35.5 millones de niños y niñas menores de cinco años sufrían desnutrición aguda en 23 países afectados. Cerca de 10 millones padecían desnutrición aguda grave, una condición que pone en peligro la vida, pero que se puede prevenir y tratar.

Los niños y niñas con desnutrición aguda grave están demasiado delgados para su estatura, sus sistemas inmunitarios se debilitan hasta el punto de que enfermedades infantiles comunes pueden llegar a ser mortales, y su riesgo de morir se multiplica por 12 en comparación con los niños y niñas bien nutridos.

Al mismo tiempo, 9.2 millones de mujeres embarazadas y lactantes sufrían desnutrición aguda. Cuando las mujeres no pueden cubrir sus propias necesidades nutricionales, sus bebés tienen un mayor riesgo de nacer con bajo peso, enfermar y morir desde el inicio mismo de sus vidas.

En la mayoría de las crisis nutricionales, la desnutrición aguda no está causada únicamente por la escasez de alimentos, sino por la incapacidad simultánea de garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos a alimentos, atención sanitaria, servicios y suministros de nutrición y agua segura.

Las perspectivas para 2026 son preocupantes

El aumento de los conflictos, los impactos climáticos y las perturbaciones de los mercados mundiales amenazan con empujar a más niños y niñas hacia la desnutrición aguda, justo cuando los servicios de nutrición se están reduciendo y el acceso se vuelve cada vez más restringido.