Los bosques tropicales son ecosistemas complejos de suma importancia que cubren cerca del 25% de la superficie del planeta y que albergan cerca del 70% de la diversidad mundial. Un manejo adecuado de los bosques tropicales es esencial para garantizar su productividad a largo plazo, mantener su riqueza forestal (maderable y no maderable), y conservar su flora, fauna, agua, oxígeno y captura de carbono.
La pérdida de bosques primarios tropicales disminuyó 36 por ciento en 2025 respecto al año previo, con una superficie afectada de 4.3 millones de hectáreas de estos ecosistemas, de acuerdo con el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés).
En su informe “La pérdida de selva tropical se desacelera en 2025, pero el fuego es una amenaza creciente para los bosques en todo el mundo”, indica que la causa principal fue la expansión de actividades agropecuarias –cuya pérdida representó lo equivalente a más de 11 campos de futbol de bosques por minuto–, mientras que en 2024 la razón se debió a los incendios extremos, que destruyeron 6.7 millones de hectáreas.
Pero, enfatiza, los incendios siguen siendo una de las principales amenazas debido a que el cambio climático perjudica a los bosques, tanto dentro como fuera de los trópicos, con calor extremo y sequías. Durante los últimos tres años, estos siniestros quemaron más del doble de cobertura arbórea que hace dos décadas.
El estudio se centra principalmente en la pérdida en los trópicos, ya que allí es donde ocurre 94 por ciento de la deforestación o la eliminación a largo plazo de los bosques causada por el hombre.
Menciona que las causas de deforestación son la agricultura permanente, incendios, tala, agricultura migratoria, asentamiento e infraestructura, materias primas duras y otras alteraciones naturales.
Deforestación en América Latina, por la agricultura
En el caso de América Latina, 72 por ciento de su deforestación responde a la agricultura permanente. En América del Norte, 52 por ciento es por incendios forestales y 43 por ciento por tala. En Europa, 90 por ciento se debe a la tala. En Asia, 63 por ciento es por incendios forestales y 29 por ciento por tala. En África, 50 por ciento por agricultura migratoria y 42 por ciento por agricultura permanente. En Oceanía, 57 por ciento es por incendios forestales y 27 por ciento por tala. En el sudeste asiático, 65 por ciento es por agricultura permanente.
El documento también muestra cómo por medio de políticas públicas se puede revertir el problema de deforestación, y pone de ejemplo algunos países, como Brasil, que tuvo una reducción de 42 por ciento en la eliminación de bosques primarios.
Sin embargo, sigue siendo el país con la mayor área de pérdida de selva tropical, dado el gran tamaño de sus bosques.
Resalta que la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva implementó en Brasil políticas ambientales más sólidas y una mayor aplicación de la ley, entre ellas, el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal, un marco de políticas contra la deforestación que coordina acciones en 19 agencias federales y que expandió para cubrir todos los biomas.

