La unión del cuerpo y la consciencia es la gran meta del yoga. La práctica ancestral que nació en India se ha extendido a todo el mundo, convirtiéndose en una de las tendencias de bienestar más solicitadas.
Los estilos que se practican, los centros de yoga, los accesorios y hasta las firmas de ropa especializada son algunos de los temas que rodean a la que es en sí misma una industria en la actualidad. Incluso se tiene considerado que en Estados Unidos esta industria tuvo ganancias de aproximadamente 9 mil millones de dólares, con expectativa de crecimiento de 11,500 millones de dólares en 2020 (Statista).
Su influencia en todo el globo ha sido tal que incluso las Naciones Unidas proclamaron el Día Internacional del Yoga, que se celebra el 21 de junio.
El objetivo de haberlo nombrado día internacional es promover esta actividad por sus múltiples beneficios físicos y mentales.
En 2017 la celebración se centró en el impacto de esta actividad en la salud. En la página oficial de las Naciones Unidas especifican que se trata de una manera holística para tener un equilibrio mente-cuerpo y con ello adoptar un estilo de vida más saludable.
La enseñanza del yoga en México ha evolucionado drásticamente. Pasó de ser una disciplina espiritual y esotérica restringida a una práctica masiva de bienestar, adaptada como ejercicio físico y herramienta para el manejo del estrés.
En la actualidad, se practican varias formas de yoga y su éxito y el número de seguidores es cada vez mayor en el mundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido a los Estados miembro que fomenten la actividad física de los ciudadanos. El sedentarismo es una de las diez causas más frecuentes de muerte en el mundo, y un factor clave de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
El origen
Las tres religiones principales de India, budismo, jainismo e hinduismo, se unieron para dar origen al Yoga, que data de entre el 500 y el 200 a.C. El Yoga es considerado como una de las seis escuelas del hinduismo.
El mantra Om y los textos del Bhagavad Gita son los cimientos de la práctica del Yoga; alrededor del siglo V d.C., esta disciplina se introdujo para la práctica del autoconocimiento, la espiritualidad y la autoconciencia.
El Yoga se convirtió en una disciplina cultural de India durante la independencia, en 1947; sin embargo, Swami Vivekananda introdujo la disciplina en Estados Unidos en 1883.
Actualmente, de acuerdo con un estudio de Zippia, en Estados Unidos 36 millones de personas practican Yoga, mientras en el mundo 300 millones de personas buscan mantener la mente fresca y el cuerpo relajado a través del Yoga.
El Yoga y nuestra salud
En materia de salud, el Yoga mejora la flexibilidad y la movilidad de los cuerpos de sus practicantes.
Además, está comprobado que elimina el estrés y reduce el dolor. Los practicantes de Yoga tienen una presión arterial normal, en comparación con las personas que no lo practican.
El Yoga mejora el sistema respiratorio del cuerpo; los músculos de pecho y cara se vuelven flexibles y las vértebras de la columna se alinean.
El negocio de la salud
Muy pocos negocios se disparan a la misma velocidad que el Yoga, porque esta actividad pensada para relajar el cuerpo y la mente se ha convertido ya en un foco económico importante de muchos países del mundo.
El deseo o la necesidad de una vida sana sustentable en el día a día, con cuerpo y mente en perfecto equilibrio, ha sido uno de los grandes objetivos de 2020, el año que peores cifras ha tenido esta actividad convertida en negocio, pero que ha sabido sumar en popularidad.
El confinamiento en el mundo y dos autonecesidades impuestas: no caer en el sedentarismo y no atracar la nevera sumaron simpatizantes al Yoga, dado que la solución pasaba por practicar ejercicio físico y controlar la mente de pequeñas fugas propias de la ansiedad de los meses más duros de pandemia.
2019 ya fue un año en auge para esta disciplina, pero con la irrupción de la pandemia, todo el optimismo con que se veía su futuro se tambaleó. Las restricciones de distancia física que impusieron las administraciones públicas abocaron al cierre a muchas pequeñas escuelas y estudios de Yoga; sin embargo, comenzó una importante rentabilización de las clases en línea.
Así, el año 2020 se transformó en el escenario propicio para adentrarse en actividades como el Yoga.
Según un estudio realizado por la americana Yoga Alliance, en 2018, 36.7 millones de personas lo practicaban, pero el mercado mundial del Yoga crece anualmente a una tasa del 9.6%; con esta demanda, los cursos en línea y presenciales se han vuelto populares. Muchos espacios han sido rediseñados, con el fin de ofrecer exclusivamente clases de Yoga.
Han surgido marcas de ropa y tapetes de Yoga, con resultados rentables. Yoga Alliance señala el impactante gasto en ropa, equipamiento, clases y accesorios que los usuarios de esta actividad invierten en el intento de profesionalizar la actividad. Más de 17,000 millones de dólares se invirtieron en el Yoga –de los cuales, más de 4,600 se destinaron a la compra de ropa y 6,000 a mensualidades–.
Un estudio reciente de Allied Market Research señala, a nivel mundial, que esta práctica mueve 91.79 millones de dólares al año y prevé un crecimiento de hasta 224.29 millones de dólares para este 2025, es decir, un alza de 144%, según la consultora.
Allied Market Research Report estima, además, que la industria del Yoga generará ganancias hasta por 66 mil mdd para 2027.
Una fuente de ingresos en potencia para empresarios y formadores de la industria del bienestar, que incluye Yoga y todo el contexto de meditación y mindfulness en el que se mueven este tipo de ejercicios dedicados al control corporal y mental. Una industria que en países como Reino Unido ha llegado a las escuelas públicas, consiguiendo saltar la barrera de la privatización y poniendo su oferta al alcance de cualquier ciudadano británico.
El futuro está en la mente
No en todos los países ocurre lo mismo, menos cuando 2020 se caracterizó por ser un año perjudicial para casi todos los sectores y a nivel empresarial.
Datos globales sobre las actividades dedicadas al cuidado del cuerpo, en general, sitúan este mercado en el quinto mayor de toda Europa –por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.
En México, durante 2024, se observa un ligero aumento en la práctica de ejercicio físico entre adultos, con un 41.1% reportándose como activos. Aunque hay una brecha de género, con menos mujeres que hombres activos, yoga y pilates tienen un 17% de aficionados, superando a países como Brasil, Francia y Japón en esta práctica, según un estudio de Statista.
Además, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México ofrece clases gratuitas de yoga, como parte de sus actividades al aire libre, con 334 participantes registrados de enero a junio de 2024, según la propia secretaría.
Las clases mensuales en escuelas de yoga pueden variar entre 800 y 2500 pesos, con clases sueltas entre 150 y 230 pesos, mientras que las clases en línea pueden encontrarse desde 90 hasta 1,500 pesos.

