La obesidad, considerada una enfermedad crónica caracterizada por exceso de grasa corporal, está asociada con enfermedades crónicas no transmisibles, que en México constituyen las principales causas de muerte.
En la infancia y la adolescencia la obesidad tiene consecuencias psicosociales adversas: afecta al rendimiento escolar y la calidad de vida, a lo que se añaden la estigmatización, la discriminación y la intimidación.
Cuando la obesidad aparece a una edad temprana, es más probable que se presente alguna enfermedad crónica, incluso antes de la adultez. Lo anterior no solo afecta la calidad de vida a lo largo de los años, sino que también es un reto para las familias y el sistema de salud.
En 2022, 890 millones de personas de 18 años o más tenían sobrepeso y obesidad a nivel mundial.
En el caso de niñas, niños y adolescentes, de 5 a 19 años, más de 390 millones presentaban sobrepeso u obesidad en el 2022, con un incremento notable al pasar del 8% en 1990 al 20% en el 2022.
Los datos de México
En México la prevalencia de sobrepeso y obesidad afecta a más del 75% de la población adulta, al 36.6% de los niños y niñas en edad escolar y al 40% de las y los adolescentes.
Desde hace algunos años, en la Unidad de Investigación en Obesidad y Diabetes del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) se han investigado estos temas.
En relación con las estrategias de prevención a nivel nacional, a finales de 2024 se aprobó una ley para regular la venta y la distribución de alimentos dentro y alrededor de todas las escuelas primarias de México.
Con la entrada en vigor de esta ley, se implementó la Estrategia Nacional Vida Saludable (ENVS), uno de los programas nacionales cuyo objetivo es garantizar el bienestar de todas las niñas y los niños de México mediante entornos escolares saludables.
Especialistas indican que la epidemia de obesidad seguirá en aumento y si bien han surgido muchas alternativas para controlar el peso, uno de los principales problemas es que las personas omiten la actividad física como parte de la disciplina o buscan en redes sociales los modelos con los cuales desean entrenar.
No entrena contigo, pero te vende disciplina
Vivimos en la era del algoritmo. El cuerpo no solo se entrena, se filtra, se edita, se posiciona. El mundo del fitness ya no está liderado por entrenadores reales, sino por influencers perfectamente iluminados, con rutinas que prometen ejercitar todo el cuerpo de manera efectiva con sólo 20 minutos al día.
Instagram, TikTok y YouTube se han convertido en vitrinas digitales donde el sudor parece opcional y el progreso, inmediato.
Redes sociales y la trampa de la comparación
La comparación se ha vuelto el nuevo cardio mental. Alguien asegura que entrenó 6 meses y mejoró su abdomen. Una rutina de 7 minutos promete glúteos firmes en 2 semanas. Abdominales perfectamente marcados en poco tiempo y con poco esfuerzo.
Estudios de la American Psychological Association revelan que en 2025 ha habido un aumento del 27% en trastornos de imagen corporal en jóvenes de entre 16 y 28 años, influenciados por el contenido de fitness en redes sociales.
Frases como “sin excusas” o “todos tenemos las mismas 24 horas” se usan como látigos disfrazados de motivación. Y mientras tanto, miles de personas se entrenan con culpa, se alimentan con miedo, y se miran con desprecio en el espejo, pensando que su progreso real no vale nada porque no se parece a lo que ven online.
Las redes sociales han creado una moneda emocional peligrosa: likes por físico.
Cuanto más exagerado, más viral.
Cuanto más imposible, más deseado.
Influencers que muestran progreso genuino, cuerpos con estrías, pancitas reales, brazos aún en desarrollo, son ignorados por el algoritmo. En cambio, las transformaciones mágicas, los músculos inflamados y los cuerpos sin vida real detrás, se convierten en íconos aspiracionales.
Transformación con sudor
El mundo del fitness está en constante evolución. Cada año surgen nuevas modalidades, tecnologías y enfoques que prometen mejorar nuestra salud y condición física. Pero, ¿cómo sabemos qué es una moda pasajera y qué es una tendencia sólida con futuro y proyección?
Desde hace 18 años el American College of Sports Medicine (ACSM) realiza una encuesta global de tendencias fitness, y su metodología se ha replicado en decenas de países. México no es la excepción. Desde 2020, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Lino Francisco Jacobo Gómez Chávez, aplica esta metodología adaptada al contexto nacional, permitiendo conocer las particularidades del sector fitness mexicano. La sexta edición de esta encuesta, publicada en 2025 para las tendencias de ese año, ofrece una radiografía actualizada de hacia dónde se dirige la industria del bienestar en nuestro país.
El objetivo principal de esta investigación fue identificar las tendencias del fitness en México para el año 2025 según el protocolo del American College of Sports Medicine (ACSM) Newsome et al. (2023) . Además, se buscó comparar estos resultados con la encuesta mexicana del año anterior (2024) y con las principales tendencias de Estados Unidos de América para el mismo periodo, con el fin de entender las similitudes y diferencias entre ambos contextos.
Para este estudio, se aplicó una encuesta en línea a profesionales del fitness radicados en México, obteniendo 1,988 respuestas válidas provenientes de 18 estados de la República. Los participantes incluyeron desde estudiantes y egresados de licenciaturas en actividad física y deporte, hasta instructores de gimnasio, entrenadores personales, entrenadores deportivos, propietarios de gimnasios y docentes universitarios. El 55.7% de los encuestados se encontraba en el rango de edad de 22 a 34 años, y el 43.7% trabajaba a tiempo parcial en el sector fitness, mientras que el 32.6% lo hacía a tiempo completo con una una diversidad de perfiles que enriquece la perspectiva sobre lo que está marcando pauta en la industria y se alinea a la muestra global.
Destaca es la alta estabilidad del sector. El fitness en México no es volátil, sino que responde a necesidades profundas y sostenidas de la población.
Por quinto año consecutivo, los programas de ejercicio y pérdida de peso ocupan el primer lugar. Esto refleja una realidad de salud pública en México, donde la prevalencia de sobrepeso y obesidad es alta. La población busca soluciones.
La novedad es la irrupción de los programas de ejercicio para salud y bienestar mental, tanto en México como en Estados Unidos. Este es un cambio de paradigma. Tras la pandemia por Covid-19 quedó visible la crisis global de salud mental (ansiedad, depresión, estrés), y el fitness emerge como una herramienta terapéutica y preventiva fundamental.
En México se consolidan las apps de ejercicios para teléfonos móviles. Las apps se convierten en herramientas de monitoreo y motivación, mientras que los gimnasios económicos responden a una necesidad de acceso masivo al fitness en un contexto económico particular.
La Encuesta Nacional de Tendencias Fitness para México 2025 pinta el retrato de una industria sólida y en evolución. Más allá de las modas, el fitness en México se consolida como una herramienta clave para abordar problemas de salud pública como la obesidad y, ahora de manera prominente, los trastornos de salud mental. La alta coincidencia con las tendencias globales, pero con un importante núcleo de tendencias locales, subraya la importancia de realizar estudios como este que permiten a los estudiantes, profesionales y empresarios entender su mercado y ofrecer soluciones pertinentes y efectivas. En un mundo que busca el bienestar, el sector fitness mexicano parece estar escuchando y respondiendo al llamado.

