Las abejas son un eslabón importante en los ecosistemas; forman parte de la biodiversidad y son el grupo más significativo de la polinización
Más que productoras de miel, las abejas son un eslabón importante en los ecosistemas, forman parte de la biodiversidad de la que dependemos para sobrevivir; pero el consumismo humano las impacta aun cuando son consideradas entre las principales especies relacionadas con el equilibrio del medio ambiente, de acuerdo con especialistas del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.
Investigadores señalan que las abejas son un grupo amplio y diverso que, probablemente, constituye el más significativo de los polinizadores de plantas con flores, incluidos gran parte de cultivos, frutas y semillas de consumo humano.
De acuerdo con expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, un tercio de la producción mundial de alimentos depende de ellas.
Varios grupos de animales participan como polinizadores, por ejemplo avispas, moscas, escarabajos, mariposas, colibríes y murciélagos; sin embargo, las abejas son un conjunto amplio y esencial en ese proceso ecológico.
En el mundo existen 20,000 especies conocidas. En México hay 10 % de ellas –es decir 2,000–, aunque también están otras que no viven en colmenas, ni producen miel, pero su papel es vital como polinizadoras de cultivos, plantas nativas, bosques y zonas de vegetación natural, incluso de parques. Sin estos insectos la reproducción de muchas de esas áreas se vería amenazada.
Las abejas son vitales para los cultivos, su polinización incrementa el rendimiento y mejora la calidad de la fruta, por ejemplo, de modo que su desaparición supondría gran pérdida para la diversidad y calidad alimentaria.
El cambio climático, producto de la actividad humana que altera los hábitats naturales, ha provocado el decremento de numerosos grupos en el planeta, entre ellos las abejas.
Desde hace varios decenios se puso en evidencia su afectación, en particular de las abejas melíferas, que son las que aparecen como estandarte en la concepción de abeja y que sin embargo constituyen una sola especie, la más explotada.
También están bajo amenaza y desapareciendo localmente en varias partes del mundo por factores relacionados con el calentamiento global, que a su vez tiene que ver con una cascada de efectos provocados por las alteraciones humanas y que significan la pérdida de hábitats y suelos (por actividades agrícolas y ganaderas), así como de zonas boscosas, entre otros, refiere.
Especialistas subrayan la necesidad de sembrar plantas nativas para preservar su diversidad.
Además, indican que es preferible el consumo de miel, sobre todo la que se obtiene de manera sostenible y no la industrializada. También es necesario proporcionarles lugares donde puedan vivir; desde hace unos años existe un movimiento para establecer los llamados jardines de polinizadores, principalmente en las ciudades.
La mayoría anida en el suelo; si vamos a pueblos con casas viejas, construidas con adobe, es probable que estén llenos de perforaciones que pueden ser nidos de abeja.
Entomólogos aconsejan consumir artículos o alimentos que tengan orígenes menos dañinos para el ambiente, porque eso se reflejará en una cascada de acciones que protejan la biodiversidad en general, y a las abejas en particular.

