El ranking anual de Forbes confirma el crecimiento estructural del deporte femenino: las 20 deportistas mejor pagadas del mundo incrementaron sus ingresos un 13% interanual
Los inversionistas adinerados recurren cada vez más al deporte femenino como una oportunidad única para acceder a un mercado de rápido crecimiento con valoraciones más bajas, priorizando la rentabilidad frente a los altos costos de entrada y el potencial limitado de las franquicias masculinas más importantes de la NFL o la Premier League británica.
Antes considerado un sector poco desarrollado, el deporte femenino gana terreno mientras aumentan los derechos de retransmisión, los patrocinios y la audiencia, lo que genera una combinación de bajas valoraciones y alto potencial de crecimiento.
Se prevé que el mercado del deporte femenino en Estados Unidos crezca un 16% anual, aproximadamente tres veces más rápido que el masculino, generando unos 2,500 millones de dólares en ingresos anuales para los titulares de derechos para 2030, de acuerdo con la consultora McKinsey.
Esta diferencia de crecimiento, impulsada también por el surgimiento de superestrellas femeninas como Caitlin Clark, base de las Indiana Fever, atrae inversionistas de altísimo patrimonio que buscan mayor rentabilidad a largo plazo.
De acuerdo con especialistas, las valoraciones crecen rápidamente y aún hay mucho margen de crecimiento.
Aumento en los costos de entrada
El aumento de las tarifas de expansión y las valoraciones de los equipos evidencian la demanda, ya que la cuota de la liga para un equipo de la NWSL pasó de los 2 millones de dólares pagados para el lanzamiento del Angel City FC de Los Ángeles en 2020 a los 165 millones aportados por los propietarios de la nueva franquicia de Atlanta, que se lanzará en 2028, señala la consultora Navigate.
Este potencial de revalorización también se aplica a las franquicias existentes.
La plataforma digital de medios deportivos Sportico estima que Angel City ahora vale 335 millones de dólares, un 34% más que hace poco más de un año, cuando la participación mayoritaria del club se vendió al exdirector ejecutivo de Walt Disney, Bob Iger, y a su esposa, la periodista Willow Bay.
Ese acuerdo valoró al equipo en 250 millones de dólares, estableciendo un récord mundial para una franquicia deportiva femenina en ese momento.
Y los inversionistas están apostando cada vez más por ese potencial.
Tommy Nordam Jensen, director ejecutivo de Pitch15, plataforma de inversión en deportes femeninos con sede en Nueva York, afirmó que “las inversiones bien ejecutadas en el sector podrían generar entre dos y cinco veces la inversión inicial en un plazo de cinco a diez años, a medida que el mercado madure”, un tipo de rentabilidad que rara vez se encuentra en las ligas masculinas consolidadas.
Los derechos de transmisión también refuerzan esta oportunidad de inversión: la Asociación Nacional de Baloncesto Femenino (WNBA) firmó un acuerdo de transmisión y streaming de 11 años por un valor aproximado de 200 millones de dólares anuales, más del triple de su acuerdo anterior, según Navigate.
De manera similar, la NWSL también ha experimentado un fuerte crecimiento. Su acuerdo de derechos para 2023 le reportó a la liga unos 60 millones de dólares anuales, según Navigate.
Ingresos aumentan 13%
Las 20 atletas que más dinero ingresaron en el último año acumularon 293 millones de dólares antes de impuestos y comisiones, una cifra que consolida al deporte femenino como un negocio en expansión. El aumento del 13% respecto a 2024 refleja que el crecimiento ya no responde a un fenómeno coyuntural, sino a una evolución sostenida en premios, patrocinios y exposición mediática.
El liderazgo vuelve a ser para el tenis. Coco Gauff encabeza el ranking por segundo año consecutivo con 33 millones de dólares, aunque solo 8 millones proceden de premios deportivos. El grueso de sus ingresos llega vía patrocinios, con marcas como New Balance, Bose, Mercedes-Benz o Chase, consolidando un perfil que trasciende lo estrictamente competitivo y conecta con audiencias globales.
El podio lo completan Aryna Sabalenka, con 30 millones de dólares, y Iga Swiatek, con 25.1 millones. En total, diez de las veinte deportistas del ranking pertenecen al tenis, una disciplina que combina calendario internacional, presencia constante en mercados clave y una estructura comercial madura que facilita acuerdos multimillonarios durante todo el año.
Fuera de la raqueta, el ranking muestra modelos económicos dispares. En el golf femenino, el aumento de premios en la LPGA permite equilibrar ingresos deportivos y comerciales, mientras que en el básquet femenino la dependencia del patrocinio sigue siendo clave. Figuras como Caitlin Clark o Sabrina Ionescu obtienen la mayor parte de sus ingresos fuera de la pista debido a los bajos salarios de la WNBA, una situación que podría cambiar con la renegociación del convenio colectivo y la llegada de nuevos contratos audiovisuales.

