El turismo masivo que pone en riesgo a España

España va camino de superar los cien millones de turistas este 2026. El país está de moda y el mundo quiere conocerlo. En las calles, sin embargo, los cien millones de turistas se perciben como una losa.

Sin músculo industrial ni grandes recursos estratégicos, España se ha aferrado a su clima privilegiado, la seguridad de su entorno y la mano de obra migrante para hacer del turismo su motor económico, hasta el punto de que el sol y la playa aportan el 13% del PIB. A cambio, el turismo ha masificado las costas, desfigurado los centros históricos y desatado una crisis de convivencia.

Expulsión interna

En el país que vendió su verano, donde los hoteles acogen a más turistas extranjeros que residentes desde 2024, uno de cada tres hogares no puede permitirse unas vacaciones y muchos ciudadanos se ven ahora expulsados de sus propios barrios.

Enganchados

Sin importar cuán voraz sea la industria, España se ha enganchado al monocultivo turístico y ha atado su destino al de los millones de británicos, franceses o alemanes que la visitan cada año.

El turismo es para España lo que el petróleo para Arabia Saudí o la tecnología para Estados Unidos: un recurso sobre el que goza de una ventaja competitiva inherente y que ha convertido en su principal activo.

Una moneda, dos caras

El turismo precariza el mercado laboral y tensiona el acceso a la vivienda, pero también es el gran generador de puestos de trabajo del país —emplea a tres millones de trabajadores, el 13,4% del total— y el responsable de hasta el 27% del crecimiento del PIB desde 2021.

El turismo es, en otras palabras, el combustible de la locomotora española, la economía avanzada que más crece de toda la OCDE.

España recibió 96.8 millones de turistas el año pasado, su cifra más alta jamás registrada. La inmensa mayoría de ellos, el 84%, provino de Europa.

Focalización

Las islas, la costa mediterránea y Madrid brillan con luz propia. El turismo en España está tan concentrado que la mitad de las llegadas se aglutinan en apenas el 1.4% del territorio español.

Alicante, Málaga, Madrid o Las Palmas reciben cada una más turistas extranjeros que todo Brasil. Baleares o Barcelona entrarían directamente en el top 25 de países más visitados del mundo.

Gentrificación ibérica

El rodillo de la turistificación vacía de identidad los barrios, los precios de la vivienda encadenan cinco trimestres de crecimiento a dos dígitos y el salario más frecuente sigue por debajo de los 1,400 euros brutos al mes.

Turismo sordo

Por mucho que el discurso del decrecimiento turístico y el rechazo social cobren fuerza, la realidad es que cada vez más turistas eligen España para sus vacaciones.

Entre enero y mayo de este año, el país recibió 36.8 millones de turistas, un 5% más que en el mismo periodo del año pasado. Es un nuevo récord que enlaza con el conflicto en Oriente Próximo y la creciente desestacionalización de las llegadas. Como consecuencia, Oxford Economics, una de las principales consultoras del sector, ya apunta a que España alcanzará los 109 millones de turistas a cierre de 2026.