Los recorridos virtuales 360 se han vuelto cada vez más populares, tanto en el turismo como en sectores como bienes raíces, educación y entretenimiento. Aunque ahora están por todas partes, ¿te has preguntado cuándo y cómo comenzó todo?
Un poco de historia
Los primeros experimentos con realidad virtual y experiencias inmersivas se remontan a los años 60, cuando Morton Heilig, conocido como el “padre de la realidad virtual“, creó una máquina llamada Sensorama. Esta máquina permitía experimentar un “viaje” a través de estímulos visuales, sonoros y hasta olfativos. Sin embargo, fue en los 90 cuando los primeros conceptos de recorridos virtuales tal como los conocemos comenzaron a desarrollarse.
En 1994, Apple lanzó QuickTime VR, que permitía a los usuarios explorar fotos panorámicas en 360 grados. Fue algo revolucionario para su época, aunque las limitaciones tecnológicas hacían que estos recorridos fueran lentos y, en algunos casos, un poco borrosos. Pero abrió la puerta a lo que hoy podemos hacer con solo un clic.
Ya en 2007, con el lanzamiento de Google Street View, los recorridos 360 llegaron a millones de personas. Poder “pasear” virtualmente por casi cualquier rincón del mundo con una vista en 360 fue algo que cambió el juego, y desde entonces, la tecnología no ha parado de mejorar.
¿Por qué nos atraen los recorridos virtuales?
El atractivo principal de los recorridos 360 es que permiten una experiencia inmersiva sin salir de casa. Esta tecnología utiliza imágenes o videos capturados en un entorno real que se combinan para formar una vista panorámica. Ya sea que estés explorando un museo o viendo un apartamento en venta, la sensación de estar “presente” en ese lugar es la clave.
Algunos de los usos más interesantes incluyen
Museos y sitios históricos: Desde la comodidad del sofá, podemos “visitar” lugares como el Museo del Louvre o incluso sitios arqueológicos que son difíciles de acceder.
Bienes raíces: Las agencias inmobiliarias y los vendedores pueden mostrar propiedades de una forma mucho más completa y detallada que con fotos tradicionales, ahorrando tiempo tanto a compradores como a vendedores.
Educación: Hay universidades y escuelas que usan recorridos 360 para permitir a los estudiantes explorar campus o laboratorios de forma remota.
¿Cuál es el futuro de los recorridos virtuales?
En los últimos años, los recorridos virtuales han dado un salto gracias a la realidad virtual y aumentada. Con el auge de dispositivos como los lentes de realidad virtual, ahora es posible hacer estos recorridos de manera mucho más inmersiva. Hoy podemos pasear en 360 grados y experimentar texturas, sonidos y efectos visuales más realistas.
En el futuro, es probable que veamos mejoras aún más interesantes:
Integración con IA: Con la ayuda de la inteligencia artificial, los recorridos virtuales podrían incluir guías personalizadas que respondan a preguntas en tiempo real, haciendo la experiencia mucho más interactiva.
Experiencias sensoriales avanzadas: Existen investigaciones sobre cómo agregar estímulos olfativos y táctiles a los recorridos, lo que podría hacer que explorar un lugar desde casa sea más realista que nunca.
Aplicaciones híbridas con realidad aumentada: Además de los recorridos en 360, podríamos ver versiones donde una capa de realidad aumentada agregue datos o explicaciones en tiempo real mientras exploramos un sitio.
Los recorridos virtuales 360 tienen un largo camino, desde aquellos primeros experimentos en los 60 hasta las experiencias inmersivas de hoy. Y aunque todavía hay espacio para crecer, esta tecnología parece tener un lugar asegurado en muchos campos. Así que, ya sea que quieras explorar el mundo sin moverte de casa o que estés pensando en implementar esta tecnología en tu negocio, los recorridos 360 son definitivamente algo que seguir explorando.
Una respuesta ante la pandemia
En 1994, el museo del Louvre inauguró su WebMuseum, se trata de uno de los primeros sitios web relacionados con el arte.
Fue fundado por Nicolas Pioch cuando aún era estudiante. Es uno de los primeros ejemplos de museo virtual. El sitio ganó el premio Best of the Web de 1994 a la “Mejor utilización de múltiples medios” en la conferencia WWW del CERN .
En 2020, muchos museos “tradicionales” respondieron a la pandemia con cursos en línea, presentaciones en vivo en sus redes sociales y la publicación de documentales sobre artistas.
El artista británico Stuart Temple pensaba desde antes de la pandemia que el arte debería ser más democrático y vio en el internet el espacio más inclusivo para lograrlo. Después de analizar la estrategia de los museos alrededor del mundo, en los últimos meses, se dio cuenta que esas actividades no iban a ser suficientes.
Se asoció con la arquitecta Emily Mann y el curador Lee Caveliere (quien será el director del museo). Así nació
VOMA (Virtual Online Museum of Art), el primer museo 100% virtual, que, según los fundadores “es mucho más que otra sala de visualización en línea o digitalización de algo que existe en el mundo físico. Estamos creando una institución digital que es capaz de exhibir arte de formas que el público no ha tenido la oportunidad de experimentar antes y, si tenemos suerte, un legado digital que perdurará por muchos años”.
Museos virtuales en México
El Museo de Antropología de Xalapa (MAX) fue uno de los pioneros en México en ofrecer un recorrido virtual 360° funcional. Este recorrido permite explorar sus salas de arqueología dedicadas a la cultura olmeca y otras civilizaciones del Golfo de México desde su sitio web.
El MAX desarrolló su recorrido 360° para acercar el arte prehispánico a nivel digital, destacado por la Universidad Veracruzana.
El INAH ha implementado recorridos virtuales en sitios clave como el Museo de la Revolución en la Frontera (Ex Aduana de Ciudad Juárez).
El Museo Nacional de Antropología fue pionero en implementar tecnología de realidad aumentada a través de la App “Ver México” en 2018.
Muchos otros museos, incluyendo el Museo Nacional de Antropología y el de Bellas Artes, ofrecen hoy en día estas herramientas a través de las plataformas INAH Virtual o Google Arts & Culture.

