A punto de concluir su administración, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que, para el 30 de septiembre, México estaría mejor que cuando llegó al poder, el 1 de diciembre de 2018.
El número de personas en la pobreza ha disminuido durante este Gobierno, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) —algo que varios analistas atribuyen al incremento del salario mínimo y a las transferencias directas de dinero a través de programas sociales—.
Cuando asumió la presidencia, López Obrador prometió “pacificar” México, atendiendo lo que considera la raíz del crimen y la violencia: la falta de oportunidades para los jóvenes. Pero, hasta agosto de 2024 año, se registraron 186,380 homicidios dolosos en el país, lo que representa 35.75% más que los registrados en todo el mandato de Enrique Peña Nieto, cuando fueron 137,289, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp).
A pesar de estas estadísticas, tanto AMLO como su equipo reiteraron que su estrategia dio resultados porque las cifras de homicidios dolosos no crecen al mismo ritmo que lo hicieron durante la administración pasada y han disminuido año tras año.
Los reportes del Sesnsp les dan la razón, puesto que desde 2019 —el primer año completo del sexenio— se observa una tendencia anual a la baja, aunque los analistas consultados advierten que los niveles de violencia se mantienen altos.
Reconocen que la violencia en el país y el número de homicidios dolosos han sido altos durante varios sexenios, pero argumentan que López Obrador no puede decir que su gestión ha sido exitosa porque no hay pruebas de la efectividad de sus políticas.
Afirman que podría catalogarse como un éxito si hubiera evidencia científica de que la reducción de los homicidios responde a la política de seguridad, en su dimensión de prevención social, los programas sociales, o en su dimensión más tradicional, policial.
Algunos analistas políticos indican que atacar las causas de la delincuencia organizada es correcto porque logró contener el aumento de los homicidios dolosos, pero, reconocen, se necesita un largo periodo de aplicación para tener resultados más notorios.
Economía
López Obrador asegura que la economía de México mejoró en comparación con los gobiernos pasados. Para sustentar su afirmación, suele mencionar el tipo de cambio peso-dólar estadounidense —19.62 pesos por dólar al 26 de septiembre de 2024 según el Banco de México— y el aumento del salario mínimo.
Así han evolucionado la economía y los salarios de México con AMLO
En 2018, antes de que comenzara la administración de López Obrador, el salario mínimo era de 88.36 pesos diarios, unos US$ 4.50. Desde entonces, el Gobierno Federal impulsó incrementos anuales. En 2024 el salario mínimo se ubica en 312.41 pesos para la frontera norte, unos US$ 15.92, y en 207.44 pesos para el resto del país, unos US$ 10.57 al cambio actual.
Algunos analistas consideran que el aumento del salario mínimo ha sido uno de los principales logros de este Gobierno.
Lo califican como avance importante para seguir construyendo un ingreso digno.
Sin embargo, los mismos especialistas señalan también que esto no es suficiente porque —advierten— la economía sigue sin crecer a un ritmo suficiente para generar empleos y que la población tenga mejor calidad de vida.
López Obrador prometió que el Producto Interno Bruto (PIB) crecería al 6% al final de su sexenio, pero quedó lejos de eso. De acuerdo con el Banco Mundial, el PIB de México creció 2% en 2018, bajó 0.3% en 2019, cayó 8.7% en 2020 —el año más duro de la pandemia de Covid-19—, repuntó 5.8% en 2021 y cerró en 3.9% en 2022. En febrero, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que el PIB creció 3.2% en 2023.
En julio de 2024, el INEGI informó que el PIB de México creció 1.5% en el primer semestre del año en comparación con ese mismo periodo de 2023, mientras que en su estimación de junio el Banco Mundial pronosticó que México crecerá 2.3% al cierre de 2024.
Pobreza
En 2018, el 41.9% de la población de México vivía en condiciones de pobreza. Esto equivalía entonces a 51.9 millones de personas, de acuerdo con las cifras del Coneval, el organismo autónomo que mide este fenómeno y presenta un informe cada dos años.
Para 2024, 46.8 millones de personas en nuestro país, equivalentes al 36.3 % de la población nacional, viven en situación de pobreza.
Los especialistas atribuyen esta disminución de la población en condiciones de pobreza a factores como el aumento del salario mínimo o el apoyo derivado de los programas sociales, pero explican que, si bien muchas personas han visto una mejoría en sus ingresos, también han resultado afectadas por recortes al gasto público derivados de la política de “austeridad republicana”.
Salud
Un ejemplo del declive en los servicios públicos está en la salud. De acuerdo con el Coneval, si bien la cantidad de personas pobres se redujo, el número de quienes no tienen acceso a servicios de salud se disparó.
En 2018, la población sin acceso a servicios de salud en general ascendía a 20.1 millones de personas. Para 2022, la cifra aumentó a 50.4 millones, es decir, se elevó en 150.74%.
Datos como este, señalan opositores. demuestran fallas en la política de salud de la administración López Obrador, que tomó medidas como modificar los esquemas de compra de medicinas y eliminar el Seguro Popular, que atendía a quienes no tienen seguro social y que fue reemplazada, primero por el Instituto de Salud para el Bienestar y después, por el IMSS-Bienestar.
Al respecto, una comisión independiente de expertos publicó el 30 de abril un informe en el que indicó que, de las aproximadamente 800,000 muertes en exceso causadas por Covid-19 en México, unas 300,000 se debieron a la “gestión deficiente” del Gobierno.
Días después, López Obrador descalificó el documento. “Ese estudio, entre comillas, se hizo a modo, para perjudicarnos, para demostrar ineficiencia en el Gobierno en un caso tan triste, tan lamentable, como fue la pérdida de vidas de miles de mexicanos”, dijo el mandatario en su conferencia de prensa diaria.
“Nosotros tenemos nuestra conciencia tranquila. Trabajamos mucho para salvar vidas. México fue de los primeros países en el mundo en obtener la vacuna, pero no solo eso. En cinco meses vacunamos a todos los adultos mayores de México con una primera dosis”, insistió.
México comenzó la vacunación contra el Covid-19 en diciembre de 2020. El primer grupo fue el personal médico, seguido de los adultos mayores de 60 años, entre febrero y mayo de 2021. Según el informe de la Secretaría de Salud del primero de junio de ese año, para ese día el 25% de la población mayor de 18 años había recibido al menos una dosis.
La misma comisión independiente de expertos dijo en su informe que la vacunación fue uno de los aciertos del gobierno frente al Covid-19, aunque consideró que entre sus principales errores estuvo haber subestimado el virus SARS-Cov-2 y no haber impulsado la aplicación de pruebas de detección. Para los especialistas, esto contribuyó a la propagación de la enfermedad y a un mayor número de muertes.
Corrupción
Como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, líder opositor y candidato presidencial, López Obrador hizo del combate a la corrupción una de sus banderas.
Esto se repitió cuando llegó a la jefatura del Estado. El 1 de diciembre de 2018, en su primer discurso como mandatario, dedicó al tema cuatro de sus 100 compromisos de Gobierno.
Casi seis años después, las cifras oficiales indican una mejora relativa en este rubro. En 2019, la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, elaborada por el INEGI, señalaba que la tasa de la población que había tenido contacto con algún servidor público y experimentado al menos un acto de corrupción era de 15,732 por cada 100,000 habitantes. Para 2021, esa tasa bajó a 14,701.
Para 2023, el indicador nacional descendió a 13,966 personas afectadas y, por entidad federativa, las cinco con mayores tasas de víctimas de actos de corrupción en trámites fueron Chihuahua (21,891), Guerrero (18,279), Tabasco (17,938), Sinaloa (17,728) y Quintana Roo (16,954).
Entre los analistas, el asunto genera división. Mientras unos consideran que los problemas de corrupción siguen siendo graves, otros resaltan que el presidente haya dado pasos positivos, aunque reconocen que no hay avances sustantivos contra la corrupción
Reformas
Durante la mayor parte de la gestión de Andrés Manuel López Obrador, Morena y sus aliados políticos no tuvieron los votos suficientes para aprobar reformas a la Constitución, por lo que debieron negociar con la oposición.
Eso cambió tras las elecciones de este año, en las que el bloque obtuvo mayoría calificada en la Cámara de Diputados y quedó muy cerca de ese umbral en el Senado.
La nueva integración de ambas cámaras, que se instaló el 1 de septiembre de 2024, abrió a López Obrador un panorama favorable para sacar adelante reformas constitucionales en el último mes de su administración. De hecho, dos de ellas fueron aprobadas en ese periodo: la reforma al Poder Judicial y la de la Guardia Nacional.
La primera establece que los ministros, magistrados y jueces deberán ser elegidos por voto popular, una propuesta que López Obrador impulsó argumentando que la ciudadanía debe elegir a quienes la juzgan. No pocos analistas advierten que esto pone en riesgo la imparcialidad de quienes deben dirimir conflictos legales.
En tanto, la reforma sobre la Guardia Nacional señala que este cuerpo, creado en 2019, deberá pasar a la Secretaría de la Defensa. López Obrador sostiene que esto es necesario para fortalecer la institución, mientras que los detractores señalan que la medida implica militarizar las tareas de seguridad pública en lugar de capacitar más a las instituciones civiles.
Con estos resultados, opiniones a favor y en contra, tras seis años de Gobierno y a punto de entregar la banda presidencial a Claudia Sheinbaum, su compañera de partido, López Obrador llega al final de su mandato.


