Mujeres en la presidencia: combatiendo el techo de cristal

Claudia Sheinbaum asumió la presidencia de México el martes 1 de octubre de 2024 y el mundo tiene oficialmente una presidenta más.

Sheinbaum se convierte en la primera mujer y en  la primera persona con carrera científica en ocupar este cargo en México.

Ahora los ojos quedan puestos en la carrera electoral de Estados Unidos, donde Kamala Harris, actual vicepresidenta, podría convertirse en la primera presidenta de los Estados Unidos si gana las elecciones del 5 de noviembre.

Puede que a muchos les sorprenda saber que la Unión Americana, que está a punto de elegir su presidente 47, no ha tenido ninguna mujer en este puesto, sobre todo teniendo en cuenta que la vigesimosegunda enmienda prohíbe que una persona sea elegida más de dos veces para gobernar.

Pero el caso de Estados Unidos no es único en el mundo, ni mucho menos. Sin ir más lejos, España nunca ha tenido una mujer como jefa de Estado, y desde la aprobación de la última Constitución en 1978, los 8 mandatarios que ha tenido el país han sido siempre hombres.

La situación en los países de Latinoamérica es, sin embargo, distinta: hasta ahora, más de 15 mujeres han gobernado un total de 11 países, y estos números crecerían de tener en cuenta a las gobernadoras de las islas del Caribe.

El panorama actual

En la actualidad, 26 mujeres ocupan este cargo político de máxima representación del poder ejecutivo en sus respectivos países.

  • Barbados: Sandra Mason (desde noviembre de 2021)
  • Dominica: Sylvanie Burton (desde octubre de 2023)
  • Honduras: Xiomara Castro (desde enero de 2022)
  • México: Claudia Sheinbaum (desde octubre de 2024)
  • Perú: Dina Boluarte (desde diciembre de 2022)
  • Trinidad y Tobago: Christine Kangaloo (desde marzo de 2023)
  • Bosnia y Herzegovina: Željka Cvijanović (miembro serbio, desde noviembre de 2022)
  • Dinamarca: Mette Frederiksen (desde junio de 2019)
  • Estonia: Kaja Kallas (desde enero de 2021)
  • Grecia: Katerina Sakellaropoulou (desde marzo de 2020)
  • Italia: Giorgia Meloni (desde octubre de 2022)
  • Letonia: Evika Siliņa (desde septiembre de 2023)
  • Lituania: Ingrida Šimonytė (desde diciembre de 2020)
  • Malta: Myriam Spiteri Debono (desde abril de 2024)
  • Macedonia del Norte: Gordana Siljanovska-Davkova (desde mayo de 2024)
  • Moldavia: Maia Sandu (desde diciembre de 2020)
  • Eslovaquia: Zuzana Čaputová (desde junio de 2019)
  • Eslovenia: Nataša Pirc Musar (desde diciembre de 2022)
  • República Democrática del Congo: Judith Suminwa (desde abril de 2024)
  • Etiopía: Sahle-Work Zewde (desde octubre de 2018)
  • Togo: Victoire Tomegah Dogbé (desde septiembre de 2020)
  • Tanzania: Samia Suluhu Hassan (desde marzo de 2021)
  • Georgia: Salome Zourabichvili (desde diciembre de 2018)
  • India: Droupadi Murmu (desde julio de 2022)
  • Islas Marshall: Hilda Heine (desde enero de 2024)
  • Samoa: Fiamē Naomi Mata’afa (desde mayo de 2021)

No obstante, todavía podría haber cambios en este listado de ahora hasta finales de año, ya que al menos 11 países esperan unas elecciones presidenciales, y algunos de ellos tienen candidatas al puesto. Este es el caso de los Estados Unidos o Namibia.

Sumando presidencias

En el mundo existen 195 países reconocidos en la actualidad, pero sólo un 13% de ellos tienen a una mujer al frente del poder ejecutivo. Este panorama indica las dificultades que las mujeres encuentran todavía hoy para acceder a puestos de mayor responsabilidad en la política. Afortunadamente estas cifras van cambiando, y poco a poco vemos como se va rompiendo el techo de cristal también en este ámbito, aunque queda mucho trabajo por hacer.

A nivel simbólico, que una mujer asuma la presidencia es un hito importante porque añade un nuevo referente femenino en política, aunque en términos aplicables esto no significa que la situación de las mujeres en el país vaya a cambiar de la noche a la mañana.

No obstante, hay ciertos temas relegados a un segundo plano, cuando los gobernantes son mayoritariamente hombres, y por tanto añadir perspectiva de género contribuirá a que se propongan nuevas soluciones más adecuadas para la población femenina.