Estados Unidos y México tienen más de 200 años de relaciones diplomáticas (en 2022 se cumplió el bicentenario), con ambos países luchando con problemas comunes como la seguridad fronteriza, y con relaciones que se extienden más allá de lo diplomático.
La historia de la relación entre ambos países ha tenido polémicos episodios a lo largo de la historia, que van desde la lucha por el reconocimiento, la toma de territorios hasta problemas migratorios y laborales.
Ahora, esta relación es una de las más importantes para cada país, con México siendo uno de los “aliados más importantes y valiosos” para Estados Unidos; comparten una frontera de 3,200 km, con 47 puertos de entrada, que impacta a millones de personas.
El reconocimiento de México como nación
El 12 de diciembre de 1822, Estados Unidos reconoció a México como Estado, bajo el gobierno del presidente James Monroe, quien recibió a Manuel Zozaya como Ministro de México en Estados Unidos; un hito, teniendo en cuenta los intentos fallidos de México para que Estados Unidos lo reconociera, en gran parte por el hecho de que algunos presidentes se mantenían neutrales ante “las hostilidades” entre las fuerzas españolas y los libertarios mexicanos.
“Esto cambió cuando Napoleón Bonaparte lideró la invasión francesa de España en 1808, lo que brindó a los latinoamericanos una oportunidad para luchar por la independencia del dominio colonial español”, dice la página de historia del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Mientras México buscaba su independencia, Estados Unidos y España debatían las fronteras de los territorios. Así que en 1819, bajo el tratado de Adams-Onis, Estados Unidos cedió parte de su territorio a España, otorgándole los territorios de California, Nuevo México, Texas y lo que más adelante se conocería como los estados de Arizona, Nevada y Utah, según la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
En 1821 México alcanzó su independencia de España.
La guerra méxico-estadounidense
La historia de la migración ha sido motivo de conflicto entre los dos países. Para 1830, el presidente de México, Antonio López de Santa Anna, prohibió la migración estadounidense a Texas, que en ese momento era territorio mexicano, para detener la afluencia de colonos de habla inglesa. En 1836 Texas se declaró independiente de México, y al año siguiente, Estados Unidos lo reconocería, estableciendo un precedente para la guerra entre ambas naciones.
En 1845, cuando el presidente de Estados Unidos John Tyler firmó una resolución presidencial anexando Texas a territorio estadounidense, México cortó relaciones diplomáticas con su vecino, y un año más tarde, en 1846, estalló la guerra mexico-estadounidense, cuando tropas mexicanas atacaron lo que percibieron como una amenaza de fuerzas “invasoras”, y ocuparon territorio reclamado por ambos países.
La guerra duró dos años y en 1848 se firmó el tratado Guadalupe-Hidalgo, según el cual, México, fragmentado por la guerra, entregó una vasta extensión de su territorio a Estados Unidos: los estados de California, Nuevo México, Arizona, Texas, Nevada, Utah, y parte de Colorado y Wyoming. Así, se estableció la frontera en el Río Bravo.
Las relaciones diplomáticas reanudaron en 1848, después de la firma del tratado, cuando el presidente de Estados Unidos, James K. Polk, aceptó las credenciales del enviado especial y ministro plenipotenciario de México a Estados Unidos, Luis de la Rosa.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países fueron suspendidas en otras ocasiones (1858-1859; 1899, 1914-1917), aunque llevan 108 años sin interrupciones.
Dependencia económica
El intercambio comercial de los dos países ha sido vital en la economía bilateral, con lazos económicos que datan de años.
Para inicios del siglo XX, luego de las disputas territoriales y con el desarrollo de la industria ferroviaria en Estados Unidos, ese país buscó mano de obra en México para trabajar en esta industria, debido a la escasez de trabajadores chinos por cuenta de la Ley de Exclusión China de 1882 que detuvo la inmigración desde ese país a Estados Unidos.
Se estima que para principios de la década de 1900, el 60% de la fuerza laboral de los ferrocarriles de Estados Unidos era de origen mexicano.
Actualmente, México es el segundo socio comercial de Estados Unidos. México es uno de los tres principales mercados de exportación para Estados Unidos y es un destino favorito para el turismo estadounidense.


