Cada año infancias en México y otros países de América Latina escriben sus deseos a los Reyes Magos, sobre todo, juguetes.
Envían las cartas por globo, por correo postal y otros se las dejan a los pies del árbol de navidad, en el nacimiento o en su zapato. “Queridos, Reyes Magos…”. Hay nervios y a chicos y grandes les cuesta dormir.
El amanecer del 6 de enero, se llena de expectativa y nerviosismo, primero; después hay risas y juegos, o decepdión y llanto.
Algunos niños afirman que escucharon a un elefante, o que un camello se comió parte del heno del árbol o que un caballo se “estacionó” a fuera de su casa.
Pero todos miran extasiados el prodigio: los mágicos seres trajeron regalos. Hay ruido en las calles.
¿Pero de dónde vienen? ¿Por qué se llaman así? ¿Qué fue lo que hicieron? ¿Cómo fue que empezaron a regalar juguetes? Para comenzar a responder esas preguntas primero hay que remontarnos a La Biblia, específicamente en el Evangelio según San Mateo, el único lugar donde se les menciona en la antigüedad.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Jueda, por los días del rey Herodes, he aquí que unos magos desde el oriente se presentaron en Jerusalem diciendo: ‘¿dónde está el que ha nacido, rey de los judíos? (Mateo 2:1-12)
El texto religioso continúa con la historia y dice que el Rey Herodes, quien entonces era el líder del Judea, solicitó una cita con estos reyes, los interrogó y les pidió que le dijeran cuando encontraran a aquel prodigioso niño. Sin embargo, ellos no volvieron a sus aposentos, pues por una aparición de un ángel se enteraron de que aquel rey quería matar al “Hijo de Dios”.
Se cuenta que iban guiados por una estrella y al llegar con el Niño Dios, los reyes le dieron simbólicos presentes: oro, incienso y mirra. El oro representa la realeza de Jesús como el rey de los judíos; el incienso es ofrenda que representa la divinidad; y la mirra, que es un aceite aromático, representaba el sacrificio.
Según la revista National Geogaphic, el nombre de los reyes: Melchor, Gaspar y Baltazar les fue adjudicado en la Edad Media, un mosaico del siglo VI en la basílica de San Aplinar el Nuevo, Ravena Italia.
Más adelante, en el siglo XII, en España se tienen registros de ellos en un texto llamado “Auto de los Reyes Magos”, donde más bien se les reconoce como astrólogos. Después su aparición en varias pinturas renacentistas se hizo frecuentes.
En compañía a la algarabía infantil, se tiene la costumbre de la Rosca de Reyes, tradición que tiene sus orígenes de la Edad Media en países europeos como Francia y España.
Luego esta tradición llegó a México durante la Conquista.
En su interior se incrustan pequeñas representaciones de Jesús de Nazareth niño. Cuando alguien las encuentra, adquiere la responsabilidad de compartir tamales el Día de la Candelaria. Pero más allá de esto, quien descubre la figura, encuentras las bendiciones que le acompañaran en el año, además de que compromete a llevar al niño al templo, donde será iluminado por la luz de las candelas.


