De restos de plástico a botellas de oxígeno: la contaminación pesa en el Everest

8,848.86 metros sobre el nivel del mar. En 2020 y tras años de controversia, los gobiernos de China y Nepal acordaron finalmente la altura del monte Everest. El pico más alto del mundo, que corona la cordillera del Himalaya desde hace más de 50 millones de años, cuenta ya con una cifra precisa (y consensuada) que simboliza el esfuerzo de todo aquel que consigue llegar a su cima.

Existe otro aspecto que, sin embargo, no genera discrepancias entre los dos estados: el impacto que el turismo masivo tiene en este remoto rincón del planeta. Se calcula que, cada año, unas 80,000 personas ponen el pie en el Parque nacional de Sagarmatha, en donde se encuentra el monte Everest, y dejan tras de toneladas de basura.

La llegada del turismo de masas a un lugar que hasta hace pocas décadas era un destino exclusivo para los alpinistas más experimentados, está dejando un reguero de residuos orgánicos, plásticos, papeles, vidrios y muchos otros desechos que desbordan la capacidad de gestión de las comunidades locales.

En este lugar a casi 8,900 metros sobre el nivel del mar, en el que la altitud y la orografía multiplican las dificultades a la hora de encontrar soluciones, la tecnología y, en concreto, las tecnologías limpias se presentan como una vía fundamental para reducir el impacto de nuestra basura en el medioambiente.

El Everest está repleto de basura. El llamado techo del mundo, al cual han llegado 11,000 personas desde 1953, es el vertedero de basura más alto sobre el nivel del mar.

La masificación del turismo de aventura, con cientos de personas intentando llegar a la cima del mundo, sin respeto ni conciencia, llevan equipo para acampar, para ascender, comida, agua y, en el descenso, dejan tras de sí la estel de todo lo que ya no les es útil: tiendas rotas, bombas de oxígeno vacías, envoltorios de comida, cuerdas, e incluso excremento. Todo eso acaba en el suelo, y ahí se queda.

Una cima contaminada

Las consecuencias de la basura en la punta del Everest y su larga travesía son toneladas de plásticos y residuos contaminan un entorno que debería estar intacto. Pero el daño no se queda en la montaña.

Con el deshielo de sus glaciares –entre ellos el Khumbu y el Kangshung- estos residuos pueden llegar al agua que consumen las comunidades cercanas. Una amenaza directa para la salud de las personas en las faldas del Himalaya.

Además del impacto ecológico, hay uno visual que perturba: donde antes había un paisaje sagrado y límpido, ahora hay basura, decenas de carpas. Muchos senderistas y montañistas que pernoctan en las alturas y colocan banderines que después no son recogidos en su totalidad. Esas banderitas de colores son de oración tibetana. Llamadas Lung Ta y se colocan para difundir bendiciones a través del viento y el silencio. Simbolizan la armonía entre los elementos tierra y aire y sirven para pedir protección, buena fortuna y éxito en el ascenso y descenso de la montaña.

¿Cuánta basura hay en el Everest?

La presencia de basura en el Everest es un dolor de cabeza para autoridades, ambientalistas y pobladores. Según datos del ejército de Nepal, la montaña es depositaria de alrededor de 200 toneladas de residuos al año y 40 toneladas de excrementos humanos. También, ás de 300 cadáveres de excursionistas permanecen ocultos, pues llegar a la cima sigue siendo peligroso. Durante la temporada de primavera de 2024, las expediciones al pico generaron un total de 84 toneladas adicionales de residuos.

Los alpinistas que se aventuran a conquistar esta cumbre enfrentan condiciones extremas que requieren decisiones rápidas sobre qué artículos son esenciales para la supervivencia y cuáles pueden ser dejados atrás. Lamentablemente, esta urgencia puede llevar a la inconsciencia en la gestión de desechos, acentuando aún más el problema.

La logística de llevar suministros a la cima del Everest presenta un desafío considerable para los equipos de expedición. El peso y el espacio limitado en los equipos a menudo resultan en decisiones difíciles sobre qué llevar y qué dejar atrás. Lo que puede llevar al abandono de elementos como tanques de oxígeno vacíos, cuerdas rotas y equipo desgastado.

Se están implementando varias medidas tanto a nivel local como internacional. Asociaciones de montañeros, en colaboración con el Gobierno de Nepal, han organizado expediciones de limpieza con el objetivo de retirar miles de kilogramos de basura de la montaña.

Proyectos en marcha

Roland Hunter, director general de The Mountain Company, ha advertido que muchos operadores de trekking promocionan prácticas sostenibles sin cumplirlas. “En los sitios web de la mayoría de los operadores se indica que son ecológicos y sostenibles, aunque en la práctica hemos comprobado que no suele ser así”.

La mayoría de los desechos generados en el Everest se colocan en bolsas WAG que son transportadas en barriles por animales de carga hasta Gorakshep, donde se realiza su eliminación. Un proyecto de digestor de biogás busca mejorar el tratamiento, pero aún necesita una inversión de 650,000 euros para concretarse.

Drones eficientes y sin poner en riesgo las vidas

Una solución tecnológica de última generación está cambiando radicalmente el sistema de recolección de basura en el Everest. Se están usando drones para eliminar desechos, suministrar equipos e incluso asistir a escaladores en situaciones de emergencia.

Esta iniciativa, liderada por la empresa nepalesa Airlift Technology, en colaboración con el gobierno de Nepal y empresas tecnológicas como DJI, ha introducido el uso de drones comerciales de alta capacidad en tareas logísticas y medioambientales en la montaña más alta del mundo.

Además, según informa la agencia Reuters, en la reciente temporada de escalada —entre marzo y mayo—, los drones lograron retirar más de 1,000 kilos de residuos acumulados. Incluyendo bombas de oxígeno vacías, tiendas de campaña abandonadas, plásticos, restos de alimentos y desechos humanos. Los drones también entregan suministros

Uno de los mayores retos que enfrentaban los sistemas tradicionales de limpieza era el riesgo extremo al que se sometían los ‘sherpas’. Un grupo étnico del Himalaya conocido por su habilidad para adaptarse a las grandes alturas. Solo para alcanzar el Campamento 1, ubicado a 6,000 metros de altitud, los porteadores debían atravesar el temido Khumbu. una zona inestable repleta de grietas y bloques de hielo en movimiento. Un viaje de subida y bajada podía tomar entre 7 y 9 horas, con riesgos de avalanchas y caídas.

En cambio, los drones de Airlift Technology pueden cubrir ese trayecto en apenas tres minutos, transportando cargas de entre 15 y 32 kilos por vuelo, y sin poner en peligro vidas humanas.

Sin embargo, lo más revolucionario del sistema es la eficacia, debido a que los drones no solo recogen basura, sino que también entregan suministros médicos, alimentos o equipos a los alpinistas.

Plan de rescate

Desde hace una década, tras detectar la presencia masiva de visitantes, Nepal fijó algunas normas de sanidad ambiental. Exige que cada escalador retire al menos 8 kilos de basura de la montaña como condición para recuperar el depósito entregado a consignación por 4,000 dólares y entregado al Comité de Control de la Contaminación de Sagarmatha.

Además, el gobierno asigna un oficial de enlace por expedición que debe certificar que el campamento base fue limpiado antes de autorizar reembolsos. Estas medidas redujeron de forma significativa el volumen de residuos abandonados en la zona.

Los campamentos ubicados entre los 7,000 y los 8,000 metros suelen recibir menos atención tanto de las autoridades como de la prensa internacional. A esto se suma que el senderismo moviliza a más personas que el montañismo y abarca una superficie mucho mayor.

Ante la presión ambiental y el crecimiento del turismo, Nepal presentó un proyecto de ley con normas aún más estrictas para escalar el Everest en casi treinta años. Aunque todavía no ha sido aprobado, muchas de sus disposiciones ya comienzan a aplicarse.

Además solo podrán solicitar un permiso para escalar el Everest quienes ya hayan hecho cumbre en al menos una montaña de 7,000 metros en Nepal. Y, entre otras disposiciones, queda prohibido realizar expediciones en solitario a cualquier pico que supere los 8,000 metros.

Se informó que a partir de este 1 de septiembre, el costo del permiso para el Everest aumentó un 36%, pasando de 11,000 a 15,000 dólares.

(Con información de Statista, Ecomar, The Mountain Company y Fundación BBVA)